Crónicas de los juegos del hambre brujeriles: la Cosecha

¡Saludos y buenos días!

Aquí una ha llegado a los mil seguidores en Twitter. Y como celebrar estos pequeños logros de manera convencional no es lo mío (como la convocatoria de cuentos que he organizado por los 200 en el blog), aquí me tenéis embarcada en un crossover aún más épico que Infinity WarLos juegos del hambre brujeriles.

El evento es muy sencillo: 24 de mis personajes pelearán entre ellos en un simulador aleatorio de Los juegos del hambre. Vosotros podéis convertiros en sus patrones y apostar hasta por tres personajes. Si el vuestro gana, también habéis ganado (aquí tenéis las bases con más información).

Como el resultado está siendo muy divertido y esto no deja de ser un grandísimo crossover de todas mis historias, al final me he animado a subir aquí también los resúmenes de cada una de las partes. Serán tres: la Cosecha, estancia en el Brujapolio y los Juegos.

Tras un largo viaje en un tren de cercanías, mi equipo de televisión y yo llegamos a nuestro primer objetivo. El Distrito 1 nos recibió con mucho pompo y decoración. Habían dejado la plaza preciosa y muy azul, que es un color que allí gusta mucho. Tras plantar nuestras cámaras de televisión, nos gastaron una broma sobre la hora en la que se elegirían a los tributos. Afortunadamente, solo tuve que estirar un par de orejas para que dejaran de tomarnos el pelo.

Los primeros tributos son Skaiell y Azrael de Las esquirlas de Miscelánea, que no tardaron en explicar sus motivos por los que había que votarles:

De ahí marchamos enseguida al Distrito 2, que estaba casi pegado al otro así que esta vez el viaje no duró nada. Tras comer por el camino, llegamos sin muchos contratiempos. ¡Aunque menuda sorpresa! Mientras que al anterior lo habían dejado impoluto, brillante y precioso, este estaba hecho un asco con todas las calles salpicadas con manchas de tinta.

Las tributos del Distrito 2 son estas dos chicas. Y entre despistes, chivatazos y fallos técnicos, a una la acabamos presentando como Mirimindi y a otra la llamé Ágora porque sí.

Estas dos son las protagonistas de los dos cuentos con los que participo en la antología ilustrada De-TintaResaca (publicado en el primer volumen que ya podéis leer) y Agorafobia (que se publicará en el número con el que estamos trabajando ahora).

El viaje siguió sin pausa ni descanso, pues luego me tocó irme a una tierra inhóspita, muy lejana, desconocida para todos. Me fuí a tomar por saco a un lugar del que todavía no puedo hablar, pues es un proyecto que estoy escribiendo. Tras pasar varios controles (en el Distrito 3 son muy estrictos) llegamos al punto de reunión donde conocimos a los nuevos tributos: F**** y L******.

Si se les ve tan alegres es porque todavía no saben en qué consisten los juegos.

Estos tres primeros distritos son los más ricos y modernizados. A partir de aquí es una caída decreciente de calidad de vida hasta llegar al 12, que recibe directamente un trato inhumano. El cuarto, sin embargo, hasta hace poco era uno de esos distritos ricos. Todavía conserva parte de la gloria del pasado.  Es una tierra orgullosa que ha sabido administrar muy mal sus recursos, acabando en la bancarrota. Ahora son todo ruinas. Ruinas magníficas, pero decadentes. Eso sí, pese a todo es precioso. Hay libélulas de colores que vuelan emparejadas.

Las tributos de este distrito son Velvet Seraph, de la antiquísima familia de los Seraph, y Cimopolia de Donde sueñan las libélulas.

Y a partir de aquí, la cosa pareció torcerse en mi viaje. Pues rumbo al Distrito 5, mi tren comenzó a dar vueltas. Parece ser que el siguiente punto de mi viaje no está en ninguna parte y en todas al mismo tiempo. Así que imaginad la de vueltas que di. Tampoco pude dar ninguna hora concreta para presentar a los próximos tributos, pues estaba de camino a un lugar donde el tiempo no existe.

Obviamente, me acabé perdiendo. Lo bueno es que ya estaba en el Distrito 5, lo malo es que había tanta niebla que no sabía si estaba dando vueltas en círculos o rumbo a donde no toca. Encima no había nadie a quien preguntar. El susto me lo llevé en un momento en el que me pareció que mi tren se hundía. Ahí me hice la promesa que cuando todo esto termine me encargaría de señalizar mejor este distrito y ponerle raíles decentes. A ver si me acuerdo cuando acabe esta aventura.

Harta y más que harta, me armé de valor para preguntarle la dirección a alguien u algo. Había muchas sombras entre la niebla, voces, ecos descompuestos. Al final un bicharraco nos indicó la dirección concreta.

Las tributos de este distrito son Euel y Etérea de Hija del humo.

De este distrito me marché pitando. No solo porque no es que fuese muy acogedor, ¡es que para el siguiente tenía que hacer 52 trasbordos!

El viaje duró todo el día, pero finalmente pudimos conocer a los siguientes tributos: Capucha Mostaza y Hägermarzen de Siempre al oeste, cueste lo que cueste.

Tras una pausa ahora que llevábamos ya la mitad de tributos, retomamos el camino, deshaciéndolo al mismo tiempo: el Distrito 7 es colindante al 1. No fue sencillo avanzar, pues se trata de un bosque gigante, casi infranqueable; un lugar salvaje, muy verde y con hogueras puntuales.

Y en este distrito sucedió algo muy curioso: tuvimos voluntarios. Aunque no puedo deciros ni quién fue (o si fueron los dos) 😉

Ellos son Mäer y Azazeu, también de Las esquirlas de Miscelánea.

Y por fin tocó viajar al Distrito que todos queríamos visitar: el de la magia y las brujas. Y como buena bruja que soy, solo tuve que cerrar los ojos y desearlo para aparecer ahí. La cosa es que para mí sorpresa, aquí también tuvimos problemas. A las brujas no les parecía justo que hubiese ya entre los tributos elegidos a alguien famoso por ser un asesino de brujas. Costó convencerlas y creo que lo conseguí cuando hablé de superioridad numérica.

Las elegidas del Distrito 8 son Malapata y la Bruja Gótica de Witchgust.

A la mañana siguiente me marché pitando al Distrito 9, que es muy especial. Como llegué más pronto de lo esperado, estuve haciendo fotos y vídeos para ilustrar la crónica del viaje y que podéis en Twitter. Aunque tenía ganas de dar un paseo hizo un tiempo horrible y apenas pude ver nada. Me quedé dando vueltas mientras esperaba a que los candidatos terminasen las clases. Es un distrito universitario y hay que respetar sus horarios. Aunque tocó esperar más de lo que pensaba, pues nadie me avisó que tenían prácticas de Química y acabarían tarde.

Se tomaron su tiempo, pero finalmente pudimos conocer a los siguientes tributos: Diecisiete y Trece, también de Hija del humo.

Se tomaron su tiempo, pero finalmente pudimos conocer a los siguientes tributos: Diecisiete y Trece, también de Hija del humo

Y ahora sí, ya están reunidos en los juegos las cenizas, el polvo y la muerte de esta historia.

El Distrito 10 no fue tan llamativo como los anteriores. Es todo pantanos y ciénagas, mosquitos y barro, aunque sus gentes son muy majas.

Los antepenúltimos tributos son Nabu y Archímedes, de Las esquirlas de Miscelánea.

Los antepenúltimos tributos son Nabu y Archímedes, de Las esquirlas de Miscelánea

Hablar del siguiente distrito es hablar de una broma sin gracia. En concreto, de la que le hizo una a otro por su cumpleaños. Aunque eso es otra historia.

Los penúltimos tributos son Elle y Aron, dos personajes muy especiales para mí.

Son de un cómic viejo que empecé por el 2015 (cuánto ha llovido desde entonces) y que algún día escribiré la historia que se merecen

Son de un cómic viejo que empecé por el 2015 (cuánto ha llovido desde entonces) y que algún día escribiré la historia que se merecen.

El viaje acabó en un lugar salvaje sin carreteras ni raíles para mi tren. Estuvo lloviendo según nos acercábamos al lugar de la selección, hasta acabar en diluvio. Las condiciones de vida en este distrito son inhumanas. Sus infraestructuras están que dan pena. Cuando llegué pude ver que no tenían ni agua potable ni electricidad. Por supuesto, tampoco había Internet, no sabéis lo que me costó retransmitir esta parte de la Cosecha.

Los últimos tributos son Ratamoteada y Ratablanca, que parecen decirnos algo:

¡Y hasta aquí la crónica de mi viaje! La Cosecha ha terminado y es hora que los tributos lleguen al Brujapolio donde se entrenarán durante varios días

¡Y hasta aquí la crónica de mi viaje! La Cosecha ha terminado y es hora que los tributos lleguen al Brujapolio donde se entrenarán durante varios días. En ese tiempo podréis votar a los tres que más gracia os hayan hecho, mejor os caigan, etecé. Se podrá participar a partir de este sábado 21 de abril, ¡así que no os lo perdáis!

 Se podrá participar a partir de este sábado 20 de abril, ¡así que no os lo perdáis!

Espero veros en Twitter, donde la historia avanza en directo.

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2 comentarios en “Crónicas de los juegos del hambre brujeriles: la Cosecha

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