Personajes LGBT, de color… ¿Es imprescindible incluirlos en nuestras historias?

Desde hace unos días no paro de tropezarme en las redes  sociales con debates, discusiones, gritos protestando por la “censura” y  muchas quejas sobre la representación de las minorías en la ficción. El tema principal es la representación LGBT, pero, vamos, que también se ha hablado sobre la diversidad étnica, la equidad de sexos… Y como me va el salseo y me cuesta dejar la boca cerrada, pues quiero dejar aquí mi opinión sobre este tema.

He aquí la pregunta que me hago y os hago a todos los que gustéis de crear: ¿es imprescindible incluir minorías en nuestras historias?

La verdad es que no.

No hay ninguna regla que te diga que por narices tienes que tener sí o sí un casting de personajes con el mismo número de chicos que de chicas, con representación de todas las razas, una pareja homosexual igual de importante que la heterosexual, etcétera…

Este es el asunto: si no se te ha ocurrido intentarlo, no te atreves por si haces una mala representación o directamente no te da la gana, no pasa nada. Tu libro no entrará en autocombustión inmediata ni se te abrirán las puertas a un infierno particular.

Eso sí, no me vengáis con justificaciones que entonces la habéis cagado.

FULANO: Es que mi novela está ambientada en España y ahí somos todos no muy altos con la piel clara, pelo marrón oscuro y los hombres vestimos de torero y las mujeres bailan sevillanas… 😦

Soy española y en mi clase éramos una macedonia. Siguiente

MENGANA: Es que en esta historia no hay nada que justifique una pareja gay. Ya lo haré para otra 😦

¿Quiere decir eso que tus mil y pico parejas hetero tienen una importancia clave para la trama?

PEPITO: Aunque haya zombis, no puedo meter mujeres porque contexto histórico y eso 😦

¿Hola? ¿Ya nos hemos olvidado de #LaOtraFantasíaMedieval? ¿En qué contexto histórico hubo zombis?

PASCUALA: Pero yo quiero escribir una novela, no un panfleto reivindicativo 😦

Queramos o no, al crear estamos trasmitiendo también una idea. Puede ser de manera insconsciente o a propósito, de manera más evidente o discreta. Y a mí por lo menos me encantan las historias que me hacen pensar y que no terminan una vez cerrado el libro.

Lo dicho, no es imprescindible. Yo nunca me colaría en el despacho de Kōta Hirano para decirle que se meta su machismo y homofobia por donde no le llega la luz del sol (Entre otras cosas porque vive en Japón), pero después de conseguir que acabara asqueada con Drifters y no pasara del minuto diecisiete de Hellsing Ultimate no pienso volver a darle una oportunidad a NADA suyo.

Mira, chaval, vete a pastar.

Os he mentido cuando he dicho que “No pasa nada“. Algo sí pasa, algo que cada uno le dará más o menos importancia, pero habría que tener en cuenta: estás enviando a la porra a un buen grupo de lectores que buscamos variedad o identificación.

Que de pequeña prefiriese Digimon a Pokémon no tiene naaaaaaada que ver que en uno hubiera tres niñas elegidas y en el otro solo una chica histérica. Pero nada, ¿eh?

No es imprescindible meter algo de romance en tu historia, pero algunos disfrutan muchísimo viendo a una pareja además de aventuras y misterios. No es imprescindible matar personajes, pero luego estamos los masocas que disfrutamos de muertes bien descritas que te pillan desprevenida y van directas al corazón.

Hay pocas cosas imprescindibles en una historia. Por ejemplo: que tenga portada, que esté encuadernada si es un libro físico, que sus hojas sean de papel y no de gomaespuma… El resto son accesorios que la vuelven más compleja, más bonita, más real e inolvidable. Y también sirven como regalos para tus lectores.

Cómo dice mi profesora de Dietoterapia: en la variedad está la virtud. Y aunque lo dijo pensando en la calidad de la dieta, es una buena frase que se aplica a este asunto.


Lo dejo aquí porque este es un tema complejo y no quiero meterme en el debate de la buena o la mala representación. Para mí todo esto fue algo que al principio ni lo pensaba. No existía y punto. Luego empecé a fijarme y ahora me va saliendo de manera más natural. ¡Aunque todavía me queda mucho por aprender!

En otro orden de cosas, ayer le di una buena capa de pintura al Boletín brujeril. Si te gustan mis escritos y dibujos, no olvides echarle un vistazo que viene cargado de novedades, incluida una nueva página: V.I.P. ☆

Dicho esto, me despido. ¡Hasta otra!

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