Las cuatro patas de la brujirafa de Canton

Atención, estoy armada con un modelo de estrategia motivacional, asesoría de mi estudiante favorita de psicología y muchos dibujos cutres. Avisados estáis: se acerca una de mis laaaaargas entradas de divagaciones para escribir o alcanzar cualquier otro sueño. Y para conocer mejor a nuestra brujirafa interior.

Ahora sí, buenas tardes.

El mes pasado me apunté a un trabajo de coaching de una de mis betas. Su trabajo es motivarme; el mío, escribir una novela. Una experiencia que está siendo fabulosa y de la que estoy aprendiendo muchísimo (Como cuál es mi energía de activación, con la que he octuplicado mi productividad). De esta experiencia ya os contaré más cosillas cuando llegue su Día Estrella(do). La entrada de hoy está relacionada, pero con una de los temas que tuvimos que tratar al inicio del programa: La jirafa de Canton.

Esta es La jirafa de Canton:

Se trata de un modelo de estrategia motivacional que usan los coachs para ver tus bases, confianza y encaminarte hasta tu objetivo. Está basado en un sistema 4+3+2+1 con la forma de una jirafa. Esa jirafa somos nosotros. Nuestros cimientos son las cuatro patas (Veo, oigo, siento y hago), el cuerpo es las tres bases de la confianza (Puedo, valgo y soy), el cuello es lo que creemos y valoramos del resultado; y el objetivo es aquello que queremos alcanzar.

Mi coach al inicio de su trabajo me estuvo pasando formularios y haciendo preguntas para ver el estado de mis patas, la longitud de mi cuello y centrar mi objetivo. Fue así como pasé a ser una brujirafa con más desperfectos de los que creía. Pero ha sido muy interesante, pues he aprendido cosas de mí misma que me están ayudando a avanzar para conseguir mi objetivo y, también, para conocerme mejor.

Creo que sería útil que todos nos conociéramos mejor para poder sacar más provecho de nuestras habilidades y asentar mejor la confianza. No soy ni psicóloga ni una experta en este tema, así que me voy a centrar en lo básico de este modelo y qué podemos aprender de él.

Así, pues, esta es La brujirafa de Canton:

Os prometí que habría dibujos

En concreto, me voy a centrar en las cuatro patas, que es lo que me han recomendado y lo que me parece más útil. Puedes tener el cuello más largo de la sabana, el objetivo más sencillo y una confianza de elefante, pero sin cuatro patas con las que sujetarte poco puede avanzar una jirafa.

LAS CUATRO PATAS

Olvida tu cuerpo humano: eres una jirafa y tienes cuatro patas. No todas son igual ni de fuertes ni de largas. Puede que alguna esté tullida, puede que una sea tan robusta que esté aguantando todo tu peso, pero el exceso es malo y algún día podrá no resistirlo más y caer. Aquí vas a conocer en qué se basa cada pata y qué puedes hacer para mimarlas sin necesidad de ir a un veterinario.

Veo

Esta es la pata curiosa que busca en los demás un espejo en el que relfejarse. Básicamente, lo que busca en ellos es la confianza de “Si otros lo han conseguido, yo también puedo”. Es otra manera de saber que no estás solo y que lo que estás haciendo es posible. Si tu sueño es escribir, ver a tantos que ya lo han conseguido puede anirmarte a escribir tu novela y presentarla a una editorial. Y al contrario, si lo que quieres es ser el primero en pisar Trappist 1, la falta de un referencete cercano puede actuar como zancadilla.

Si ves que esta pata está algo magullada, no lo pienses más y amplía tus círculos (que para esto las RS son estupendas) siguiendo a gente que admires y que ya lo ha conseguido. Es más, se aprende muchísimo de ellos cuando se animan a contar su experiencia.

Oigo

Es la persuasión verbal, es decir, lo que nos llega de los demás. Yo la he interpretado como una versión de la motivación extrínseca. Es la fuerza que nos dan los demás al decir que creen en nosotros, que podemos conseguirlo y que si seguimos esforzándonos superaremos todos los obstáculos. Esas personitas escépticas que cuando les dices que quieres se escritor/dibujante/artista te preguntan “¿Y por qué no buscas un trabajo de verdad?”, lo que están haciendo es darte una patada en la pantorrilla. Y si eres de los míos (de los que sueñas con libros o ilustraciones) te esperan muchas.

Mi consejo es evitar todo lo posible a esas personas. Y si no puedes esconderte de ellas, evita que digan nada o hazlas callar. Y sí, es muy difícil, así que aquí está la otra solución: codéate de personas con intereses similares, con las que disfrutes compartiendo proyectos y que sepas que, pase lo que pase, siempre podrás contar con ellas. Los escépticos te darán todas las patadas que puedas imaginar, pero son los otros los que tienen las tiritas y las vitaminas para ayudarte a tener una pata fuerte y decidida.

Siento

Aquí ya no hay influencia externa: estás tú, tu estado de ánimo y sentimientos. Es saber que puedes hacerlo, que te gusta lo que estás haciendo y que tienes la fuerza necesaria para perseguir tu sueño. Es una pata que sufrirá altibajos, ¡es comprensible! Somos personas y no siempre tendremos cargada al máximo la batería.

Ya hablé en su día sobre motivación, por si mi entrada puede ayudarte en este tema, pero en este caso depende de lo que sienta cada uno. Yo me siento escritora, dibujante y brujirafa. ¿Y tú? ¿Te sientes capaz de alcanzar tu sueño? (Yo digo que sí. Piensa que si estás leyendo este tochito ya has superado el umbral de la persistencia).

Hago

O la experiencia directa. Es la pata-árbol que hemos ido regando a lo largo de nuestra vida. Cada logro alcanzado la ha ayudado a crecer un poco más. Ver tus logros depende de tu perspectiva y lo que consideres como triunfo. En la mayoría de los casos, vemos menos de los que realmente hay. Así somos, siempre tirando a lo bajo, pero los tenemos, por pequeños que sean, y son los que nos afianzan la cuarta pata.

Además de perseguir un gran sueño, busca también logros pequeñitos con los que sentir que estás consiguiendo algo. Pero, ¡ojo! Los fracasos son los batacazos de estas patas. Una mala experiencia puede provocar un esguince doloroso. Si te pasa, no te rindas: reposa la pata herida.

Ahora haz un pausa tan larga como lo necesites y piensa en cómo son tus patas. No estás obligado a cambiar nada, hay quien llega muy lejos solo con una:

Feliz y a saltitos nadie me va a detener

Y hay quien no necesita patas y se saca un par de alas para volar a dónde sea:

Como ya he dicho: no soy ni una experta ni una psicóloga, pero soy farmacéutica y me parece útil conocer estos cuatro pilares para curarlos. Yo así he descubierto que los tenía hechos un desastre: una pata sana, una rota y dos torcidas. Y ahora que lo sé puedo armarme con escayola y betadine para arreglar esas heriditas que llevo arrastrando demasiado tiempo. Y sienta estupendo.

Esta es mi brujirafa, algo pachucha, pero feliz

Este modelo está dedicado a los coachs para que estos nos motiven, pero los coachs no son como las setas que vienen con la lluvia, así que por eso he escrito esta reinterpretación. Me he centrado solo en las patas ya que es la única parte de la que puedo decir algo, el resto del cuerpo es sobre la motivación y la confianza, enfocado ya a nuestro objetivo. Si tienes uno, dejo dos apuntes más que a mí, por lo menos, me han ayudado:

  • Ojo con el cuello:

La clave no siempre es un cuello largo. Calcula la distancia a recorrer porque puedes quedarte corto… ¡o pegarte un bacatazo contra el techo!

  • No pierdas de vista al objetivo:

Si es necesario, ponte gafas imaginarias. Yo he vivido lo de tener tantos objetivos que al final no sabía cuál era el principal ni a cuál dirigirme primero. Iba de lado a lado, dando vueltas sin avanzar ni un paso, pero cansándome como si hubiera hecho kilómetros. Busca tu sueño y márcalo con fosforito, cuélgale luces de Navidad o rodéalo de luciérnagas. Lo importante es no perderlo. El resto de objetivos más pequeños ponlos ahí delante, como una escalera. Cada vez que cumplas uno, será un escalón que has recorrido hasta el gran sueño.

O así es en mi cabeza. Y teniendo en cuenta que llevo gorro de bruja y acabo de golpearme contra el techo, os dejó decidir si os parece bien o no lo que digo.


¿Has llegado hasta aquí? ¡Inaudito! ¡Puedes recoger tu medalla de la academia de brujirafas cuando quieras!

Para este artículo me gustaría darle las gracias a Chuchi por su asesoría e inigualable trabajo de coach, a Enrique Cantón por su modelo (Del que si os habéis quedado con ganas de saber más, aquí está resumido) y a todos los que cuidáis mi patita de oigo.

¡Hasta dentro de poco!

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4 comentarios en “Las cuatro patas de la brujirafa de Canton

  1. Me he enamorado de tu brujirafa escayolada, con betadine pero feliz.
    Cuida de esas patitas, que el mundo se empeña en poner obstáculos pero tú eres fuerte y podrás salvarlos.

    Fuerza y valor.

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