¿Tres por cero es siempre cero? [Las esquirlas de Miscelánea-Inicio]

[Música para acompañar el capítulo]

La quietud de la nada se vio interrumpida por el ruido de tres cristales al romperse. Fue un triple golpe que no sucedió ni en el mismo tiempo ni en el mismo espacio y que, sin embargo, formaba parte de la misma espiral de acontecimientos.

                Antes y después de estos incidentes sucedieron otros tantos, algunos grandiosos, otros intrigantes. Hubo una batalla envuelta por el fuego y una bruja de corazón helado; hubo una mentira, muchas traiciones y una amiga que decidió abandonar a los suyos para imitar a las nubes. Hubo una profecía mal expresada, un pueblo arrasado y un farsante que se apoderó de demasiados secretos. Y a pesar de todo ello, lo único que sobrevoló el mundo para tocar a las puertas de lo memorable fue el soniquete de tres cristales al romperse.

                Su ruido todavía perdura. Forma parte de las corrientes que surcan el vacío y los espacios entre líneas. Es un tintineo lejano que trae consigo una historia, una gran historia reservada para aquellos que se atrevan a escucharlo.

                Cric.

                El primer ruido fue del segundo cristal. Es el menos importante y, sin embargo, sus repercusiones fueron las más llamativas. Hay quien, incluso, diría que fueron catastróficas.

                Todo sucedió una tarde que nunca más sería olvidada en una ciudad que acababa de derrotar a un asedio. Sonaban por fin los tambores de una victoria que se extendió más allá de las casas y las murallas convertida en euforia. Una vez más, habían resistido al invasor, aunque tampoco es que fuera algo ni sorprendente ni loable: aquellos ataques eran más bien frecuentes, casi comunes. De la misma manera que en otras grandes ciudades recibían la visita de mercaderes y artistas, la ciudad amurallada de Sapraz era visitada una y otra vez por hordas de ogros, diablos, leviatanes, bandidos y escolopendras.

                Como era de esperar, el rechazo al ataque invasor había salido a la perfección. Por ahora, todo esto entraba dentro de los parámetros de lo común, cotidiano y aburrido. Hasta este entonces lo más reseñable de aquel día habían sido unas nubes oscuras que se veían al oeste de la muralla: parecía que se acercaba una tormenta y eso, en verano, no era ya tan común.

                Aquella tarde podía haber sido una más, quizás una anomalía dentro de los registros meteorológicos de Miscelánea, y, sin embargo, hubo un pequeño incidente en la torre de las vidrieras. Era la torre más alta de todas y cuya cúspide estaba cubierta por una cúpula de vidrio encantado. Fue allí donde un cristal se rompió y toda una serie de desastres comenzaron a sucederse.

                En primer lugar porque lo que se rompió no fue un cristal cualquiera, y eso que en esa torre abundaban todo tipo de opciones: las paredes, los ventanucos… Todo era, a su manera, de cristal. O parcialmente acristalado. Pero no, lo que se rompió fue el Prisma.

                El Prisma era el objeto mágico más poderoso de toda Miscelánea. Se trata de una reliquia con forma de pirámide invertida y en cuyas aristas nacen lluvias, arcoíris o nubes. Es el encargado de regular la luz, el clima y hasta las estaciones de Miscelánea. También es el que protege la gran muralla que divide la tierra en dos y evita que monstruos y maldiciones crucen al otro lado. La misión de Sapraz era protegerlo de los constantes ataques. Como el de aquella mañana.

                El Prisma era el objeto mágico más poderoso de Miscelánea. Ahora son solo trocitos de colores que residen en el fondo de un cajón.

                Cuando el Prisma se rompió el clima y la magia se desbarataron. Se hizo de noche. Luego de día. Otra vez de noche y luego hubo un eclipse. Las nubes se disolvieron y en la otra punta del mundo empezaron a llover huracanes. La luz de las estrellas se quintuplicó mientras en el desierto comenzaba a nevar y los ríos daban marcha atrás.

                La ruptura de este cristal trastocó todo un mundo. Ese es el primer motivo por el cual este incidente es tan importante. En primer lugar porque se hizo añicos, literalmente, el recipiente mágico más poderoso que nunca antes había existido.

                Y en segundo lugar, porque el incidente poco tuvo de accidente o de místico: alguien lo cogió y lo tiró al suelo.

                Crac.

                Sin el Prisma el título a “Reliquia mágica más poderosa de Miscelánea” estaba vacante. Hay más de un centenar de objetos que ahora mismo aspiran a ocupar su lugar y un tercio de ellos son espejos. La magia de los espejos es una de las más extrañas y peligrosas: en su superficie pueden reflejar el aspecto de quien se asome, pero también intenciones, deseos y, en ocasiones, el futuro.

                Hubo un espejo que se quedó fuera de los aspirantes. Su poder no era tan extenso ni llamativo como el del Prisma, y quizás por ello nadie le dio la importancia que realmente se merecía. Bueno, alguien sí: una bruja. El problema de las brujas es que pocos las escuchan. Y, de normal, los que están dispuestos a oír lo que dicen son luego los encargados de echar la primera antorcha a la hoguera. A esta bruja no la escuchó casi nadie y los que lo hicieron no la tomaron en serio dada su poca imparcialidad: adoraba al espejo, lo tenía puesto en un altar tan literal como metafórico y no pensaba bajarlo de ahí.

                Pues bien, fue la magia de este espejo la que provocó que se rompieran los tres cristales. Lo más significativo de su poder no es solo que lograse destruir tres objetos únicos, sino que lo hizo cuando estaba hecho pedacitos. Es lo que suele pasar cuando coges un espejo encantado y lo tiras por la ventana: su magia puede ser asombrosa, pero sigue sin ser indestructible.

                Este fue el segundo ruido que alcanzó, ya con menos repercusión, la estratosfera. Su ruptura no provoco guerras, aunque sí influyó en una batalla y varias escaramuzas; tampoco trastocó el clima, aunque tuvo parte de la culpa de una lluvia persistente que empezó a inundar un bosque colindante; tampoco movilizó a las bestias, criaturas y monstruos de los rincones más oscuros y tenebrosos de la tierra para que salieran de sus escondites dispuestos a devorar el mundo y a todo el mundo, pero sí provocó que una humana abandonase su planeta y llegase a Miscelánea.

                Cric.

                El tercer ruido se sucedió con la llegada de dicha extranjera. Ella no sabía nada acerca de objetos místicos, guerras, monstruos ni reinos mágicos. Por no saber ni siquiera conocía las novelas o películas de su propio mundo: la fantasía era un tema que ni le interesaba ni le gustaba. Es más: lo encontraba hasta estúpido. Era de ese tipo de personas a las que intentas hablarle de vampiros y te responde contándote cosas de la porfiria.

                Su nombre es Skaiell y fue la culpable de romper el tercer cristal.

                Todo sucedió un soleado domingo, el mismo en el que esta muchacha decidió salir a pasear y, ¿por qué no? Dar una vuelta por el mercadillo. Así pues, salió a caminar por las concurridas calles de su ciudad, deteniéndose una y otra vez para contemplar los escaparates de todo tipo de tiendas, ya fueran grandes o pequeños comercios, de ropa o de electrodomésticos. Las calles estaban llenas de gente: desde niños disfrazados de su personaje favorito de dibujos favoritos hasta repartidores de boletos que en cuanto te despistabas te llenaban la mano de publicidad y vales de descuento. Skaiell también era de ese tipo de personas que antes que huir prefiere rondar a los repartidores para ver si le toca alguna oferta mínimamente interesante.

                Era una mañana común, cotidiana e irrelevante, pero las apariencias siempre engañan y los pronósticos nunca son lo que iban a ser. Y de la misma manera que en una tarde cualquiera un incidente trastocó para siempre a un mundo y a sus habitantes; aquella mañana cualquiera, la vida de Skaiell iba a dar un giro de 888º.

                La joven estaba caminando, inmersa en sus pensamientos y en las notificaciones del móvil, cuando el mundo a su alrededor vibró. Los edificios, las personas e incluso el sonido se difuminaron. Aquella distorsión duró un instante, apenas un segundo, pero fue suficiente para que todo, absolutamente todo, cambiase.

                Y así la ciudad se convirtió en el interior de una inmensa sala de piedra, tan grande como el claustro de una iglesia. Sus paredes estaban cubiertas por tapices que ilustraban a bestias, gente noble, sucesos y grandes batallas. A diferencia de los tapices que había visto en museos o exposiciones, aquellos eran de colores brillantes, ricos en matices y remarcando todo tipo de detalles, desde los pliegues de la ropa hasta la sangre que cubría las heridas. También había antorchas colgando de las paredes desde soportes metálicos y ventanucos en lo alto desde los que se veía un cielo entre naranja y púrpura. Y a pesar de su presencia, la estancia estaba casi a oscuras: había sombras anidando en cada una de sus esquinas, extendiéndose tras las columnas o los pocos muebles que había: una larga mesa de madera, sillas carcomidas y estantes repletos de libros y pergaminos a ambos lados.

                Los colores también cambiaron: los grises y las luces fueron sustituidos por los marrones de la madera y otros tantos tonos brillantes (de los libros o los tapices) que daban una mota de color a esa sala tan oscura. Pero los cambios no se quedaron ahí: el ligero calor se convirtió en frío; y el ruido, en silencio.

                Cuando Skaiell se percató del cambio dio un brinco. Del susto, se le escurrió el móvil de entre las manos, el cual fue a parar al suelo, con tan mala fortuna que la pantalla chocó contra la piedra, fragmentándose en una sinuosa tela de araña.

                Y así fue como el tercer cristal se rompió.

                Es más que probable que un móvil sea el objeto menos mágico de Miscelánea, pero de todos los cachivaches que en algún momento han existido en este mundo, se trata del más avanzado tecnológicamente. Quizás dentro de mil años es remplazado por otro, pero hasta el momento, se trata de una maravilla, un artilugio irremplazable, y eso lo convierte en único.

                Crac.

                Y así fue como se rompieron tres objetos únicos, por culpa de tres golpes: uno accidental, uno furioso y otro desesperado. Tres golpes que resonaron con fuerza en el vacío de lo existente y cuyas secuelas perduran hasta hoy. La historia de los tres objetos termina aquí: convertidos en pedacitos inútiles, vestigios de lo que llegaron a ser y recuerdo de lo que nunca serán.

                Pero la magia todavía persiste. Tres maravillas se rompieron, pero todavía nos quedan sus esquirlas.

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4 comentarios en “¿Tres por cero es siempre cero? [Las esquirlas de Miscelánea-Inicio]

  1. ¡Buenos dias! O mejor, ¡Buenas noches! Estoy un poco confusa 😀
    Esta vez noto un poco de mapa un tanto marcado en la espina de este prologo, y pinta bien! No tengo mucho que decir ni teorizar puesto que llevo un poco de cacao mental en la linea temporal de los hechos y el que ha llevado uno a otro, pero dame tiempo. Porque ya estoy cosiendo una nueva pagina a esta teoria que presiento que sera, elaborada.
    Decir que sigo adorando tu forma de expresarte, aunque eso ya lo sabes, pero esta vez va a mejor aun 😀
    Y ya ni hablemos de tu tendencia a ligar hechos y mundos que eso me gusta mas aun.
    ¡Vamos alla!

    • ¡¡Bienvenida oficialmente al mundo de Miscelánea!!

      La verdad es que sí, se me coló mucho mapa en el prólogo y no sé si me termina de convencer. En fin, así se queda por ahora.

      Tengo curiosidad por ver qué teorías me sacas porque la historia tiene su chicha y no todo es tan evidente como parece (O quizás sí :D)

      Pues nada, ¡espero que te gusten las (des)venturas de Skaiell!

  2. ¡Me encanta!

    Llevo un par de capítulos y me han enganchado. Los iré leyendo poco a poco, a ver qué es de estos personajillos y, ¡diantres (¿Quién usa “diantres” hoy en día?)! ¡Quiero saber qué ha provocado tantos desastres!

    No dejes de escribir 💜💜

    • ¡¡Me alegra que te haya gustado!! Solo decir que a un personaje le encantan las plantas, así que quizás te cae majo. O no, por eso de que los polos iguales se repelen XD

      Espero que el resto de la historia te siga gustando 💜

      (Yo también digo diantres a veces XD)

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