Cómo escribir una novela con las etapas del proceso analítico

Ahora es cuando alguien dice, “Pero Celia, ¿qué haces hablando de cómo escribir novelas si no has publicado ninguna?”. Ya, pero sobre escribir novelas y a la mitad (O todavía peor: nada más poner el punto final) descubrir que todo es un desastre y hay que empezar de cero, de eso sé mucho. También sé sobre pasar años dándole vueltas a una idea hasta encontrar, finalmente, el cómo contarla. O que la primera idea nunca es la buena. Ni la segunda ni la tercera, quizás la octagésimo octava.

Escribir, escribo, pero más que de métodos soy de ensayo y error. Y de caer reincidentemente en los mismos errores, motivo por el cual nunca he llegado a terminar ninguna de las novelas (Menos Hija del humo) que he empezado a publicar en este blog. Al final siempre quiero modificar algo, o reescribir el inicio, o es todo tan improvisado que, súbitamente, toda la novela me cambia y ya no puedo seguir.

He fracasado mucho, pero también he aprendido cosas y de estas nunca me canso de hablar. Así que partiendo de lo que me ha enseñado el retroceder tropecientas veces a la casilla de salida y juntándolo un poco con el proceso analítico que debería de estar estudiando, nace este método. Si es que puede llamarse así.

1-DEFINICIÓN DEL PROBLEMA

¿Qué quieres escribir? Parece una pregunta tan obvia como estúpida, tanto, que se tarda bastante en planteársela. “¡Voy a escribir una comedia de fantasía medieval!”, dijo mi yo de hace unos meses al empezar Esquirlas. No era mal comienzo: es importante saber qué tema es el más importante y el tono general de la novela. No es lo mismo un dramón que una serie de disparates que una angustiosa historia de terror. El problema es que muchas veces lo que escribimos no es lo que pensamos: hace años sufrí una depresión que convirtió hasta la más cómica de mis historias en un muermazo triste. No era mi plan original: yo quería hacer comedia y tenía pensadas muchas escenas cómicas, pero el cómo las escribí logró que las desventuras de mi protagonista dieran más pena que gracia.

Es importante que no olvides nunca cuál es la esencia de tu novela mientras escribes. Tu primera respuesta a la pregunta que he planteado puede ser, por ejemplo, una guerra. Es el tema que quieres tratar y el esqueleto que después desarrollarás. Pero, ¿qué tipo de guerra? Terry Pratchett en Regimiento monstruoso me sorprendió con un libro que convirtió la guerra en algo muy divertido sin llegar a ser ridículo (Bueno, no me soprendió. Es Terry Pratchett). En cambio, En el señor de los anillos, tenemos una guerra épica, de proporciones descomunales y llena de magia y gestas heroicas. En Eragon, la guerra es esperanza. Puede ser una guerra injusta, una guerra dramática o la guerra que salvará el mundo.

Aunque lo cierto es que en la mayoría de historias empezamos a escribir con una idea bastante más clara y definida, me parece muy importante no olvidar nunca el tono de la historia. ¿No os ha pasado que os encontráis con una historia muy cómica en la que incluyen una escena de tensión que no te la crees porque sabes que todo terminará en risas? ¿O que en las historias de terror sabes que si todo va demasiado bien es porque las cosas se van a torcer? Todo es culpa de lo que trasmite la historia. Como no soy ninguna experta no puedo dar más consejo que leer, analizar y probar. Y criticar: cuando ves algo que para tí no encaja, pregúntate por qué y piensa cómo lo cambiarías.

Esta serie tiene TANTAS tonterías que cuando pasa algo serio nunca me lo tomo en serio. Y al final nunca es nada serio.

Esta serie tiene TANTAS tonterías que cuando pasa algo serio nunca me lo tomo en serio. Y al final nunca es nada serio.

Vale, sí, ya ha quedado claro que el tono es muy importante. Pero no tanto como la idea principal. Y no, Celia del pasado, decir algo tan genérico como “fantasía medieval” no vale.

Para responder la pregunta (Aparte de decidir el tono) hay dos posibles respuestas:

  • La que sería la trama de la historia, su sinopsis más básica, aquella que puedes resumir en un par de líneas:  “Quiero escribir Esquirlas para contar la historia de una chica corriente en un mundo fantástico y como se resuelven los problemas mágicos con ciencia”. Mejor, Celia, mejor (Bueno, en realidad mi tema es otro, pero no lo voy a desvelar todavía 😛 ). Ya tienes el ancla que te retendrá en el mar de la escritura evitando que la corriente de la improvisación te arrastre lejos (Que a veces sucede igualmente y no siempre es malo).
  • El mensaje entre líneas de la historia. No siempre hay y en muchos casos no te das cuenta de su existencia hasta que lo descubres por casualidad. Para mí, Hija del humo iba a ser una historia sobre soledad. Fue la idea de la que nació su protagonista y lo que quería contar, sin embargo, según se fue desarrollando su historia, se acabó convirtiendo en un “renacer”. Su trama puede ir de fantasmas y niebla, pero su mensaje es tomar de nuevo las riendas de tu vida, dejar atrás lo que te hace daño y volver a caminar aunque creas que no tienes fuerzas para ello.

No es imprescindible tener claro un mensaje. Ya os digo, el de Hija del humo cambió y por el momento, Esquirlas no tiene ninguna reflexión filosófica de fondo. Simplemente es algo que me parece curioso y que no está de más tener en cuenta. Aunque a veces cuanto más claro lo tienes más obvio queda y acaba eclipsando la historia de tal manera que más que una novela parece un folletín publicitario.

2-ELECCIÓN DEL MÉTODO

Mi parte favorita. Tienes una idea, tienes claro que quieres escribir sobre esa idea y más o menos cómo orientarla. Ahora vamos a hablar del cómo contarla.

La lógica y los otros mil métodos que hay sobre escribir novelas seguro que se me tirarían al cuello por saltarme ese paso fundamental de los esquemas, resúmenes, tablillas, escenas… Lo siento: este método lo ha desarrollado una persona a la que hacer esquemas le mata la imaginación y le aburre.

No, yo voy a empezar directamente por cómo se dividirán los capítulos y partes. Así, a saco. Para mí, lo más sencillo es fragmentar ese esbozo general que tengo por historia en varias partes. Por supuesto, se puede usar el clásico “planteamiento, nudo y desenlace”, pero también puedes dividir la historia según la evolución de su protagonista, por el tiempo que trascurre… Esquirlas, por ejemplo, tiene ocho partes bien definidas y cada una de ellas hace referencia a una subtrama con su planteamiento, nudo y desenlace particular.

Una vez dividida la historia (Ahora sí toca coger papel y boli para anotar las partes y sus puntos clave), mi recomendación es usar estas partes para añadir todo lo que se te vaya ocurriendo. Crear una historia depende de cada uno: hay escenas que van de golpe, otras que van a tramos y luego están esos destellos de inspiración que no terminan nunca. En realidad este es un proceso lento que no terminará ni siquiera cuando creas que has acabado de escribir: al final siempre se te acabará ocurriendo algo nuevo: una escena, un diálogo. Mi consejo es usar estas partes para ordenar tu inspiración. Puede que todavía no sepas el final o no tengas claro el principio, pero poco a poco vamos ordenando el camino.

¡Más vale este caos de anotaciones que no tener nada!

Una vez decididas las partes, puedes ir un paso más y pensar en cómo serán los capítulos. Es muy orientativo saber si narrarás en primera persona (¿Quién será el narrador? ¿El protagonista o su mejor amigo? ¿Habrá más de un narrador?), en tercera persona… De esa manera, puedes ir enfocando las escenas ya desde el punto de vista de un personaje. O, directamente, ordenar todo lo que ya has ido anotando según cómo lo contarás. Si tu historia es coral, como en Canción de hielo y fuego, tienes que organizar toda la información para explicarlo todo poco a poco con los diferentes personajes y sin llegar a repetirte mucho; si tienes un único narrador en primera persona, como en Percy Jakson, ¿de qué manera contarás aquello que el protagonista no tiene manera de saber pero es importante? Rick Riordan usó el tema de los sueños para mostrar lo que ocurría con otros personajes. Es un buen ejemplo, pero como ese, hay mil técnicas que se pueden usar.

En Hija del humo, dividí los capítulos en tres partes (Humo, Muerte y Polvo) para contar las diferentes aventuras de sus protagonistas. A veces coincidían, pero en la mayoría de los casos eran independientes. Otra cosa que me ayudó mucho en esa novela fue escribir sus capítulos como una cuenta atrás. De esa manera, me obligué a organizar toda la trama en diecisiete partes. Ahora que ha pasado bastante tiempo, noto que no fue mi mejor trabajo, pero la suma de todos estos trucos me ayudó a terminar Hija del humo con un resultado bastante aceptable.

Nota: todavía no hay que esquematizar nada. En esta fase solo tienes que anotar las partes, sus palabras clave y los hechos más importantes que sucederán en cada una de ellas.

3-TOMA DE LA MUESTRA

Ahora, escribe.

Escribe lo que se te venga a la cabeza, escribe capítulos especiales sobre el pasado de tus personajes o sus peripecias en mundos paralelos. Escribe lo que te apetezca, como si quieres empezar a escribir ya tu novela. Es la fase del “error” que más conocéis de mí: es Decadencia, Obsesión, Amor de melocotón, Esquirlas… Pero también puede ser cualquiera de mis microrelatos. En muchos de ellos escribo sobre personajes que acaban de nacer o ideas sueltas que no son suficientes para un capítulo. También son los protagonistas de muchos de los microcuentos que envío a concurso o para los retos que me apunto.

La cuestión es escribir.

ESCRIBE COMO SI NO HUBIERA UN MAÑANAAAAAA

ESCRIBE COMO SI NO HUBIERA UN MAÑANAAAAAA

4-TRATO DE LA MUESTRA

Escribe todo el tiempo que consideres necesario, luego para y haz una pausa larga. Varios meses estaría bien.

Durante ese tiempo piensa en tus personajes. ¿Cómo ha sido escribir sobre ellos? ¿Han cambiado? Muchas veces los matices o la personalidad de los protagonistas cambian del paso de la mente al papel. Las ideas varían y en la mayoría de los casos, el resultado final tiene poco que ver con la idea de partida. De esta manera, muchas de las ideas que anotamos en el paso 2 también van metamorfoseándose. Si el personaje cambia, también sus decisiones.

Después de un descanso que puedes amortizar pensando en otra historia, en los personajes (Sobre todo en crearlos o desarrollarlos), escenas, etcétera; ahora sí, vuelve a leer lo escrito.

Empezar historias para mí siempre ha sido un poco pérdida de tiempo. He llegado a escribir más de doscientes páginas para luego sentirme insatisfecha o ver que esto no era lo que tenía en mente. En muchos de estos casos perdí el tono o no hice una buena división de partes. El punto es que, al volver a leer lo escrito después de un tiempo, puedes ver si ibas por buen camino o no. A veces es mejor de lo que recordabas (Los escritores tenemos esa mala costumbre de ningunear casi TODO lo que producimos) o después de un tiempo ves fallos que pasaron desapercibidos al principio.

Aunque podría decirse que este es tiempo perdido, es fundamental para que tú mismo veas si lo que escribes te gusta o no. Volviendo a mi ejemplo favorito, después de escribir el principio Esquirlas me fijé que había cosas que cambiar, ideas nuevas que introducir, personajes que ya no les pegaba decir lo que decían… pero en general, me sentí satisfecha. Es la historia que quiero escribir.

En otras tantas ocasiones, escribir tres veces un mismo principio me ha ayudado a ver qué fallaba. O me ha servido para ver lo aburrida que era esa idea. O que hay cosas cuya explicación no tenía sentido y había que cambiarla.

Escribe, fracasa o evoluciona hasta que des con la mejor manera de contar tu historia. No tengas miedo de cambiar cosas aparentemente tan invariables como el narrador o la manera de explicar la trama. Busca ideas, lee, mira series, habla con tus amigos y que ellos te digan qué les parece.

El paso 3 y 4 se pueden repetir infinitamente. Eso ya depende de tí.

5-ADQUISICIÓN DE DATOS

Después de postergarlo mucho, no me queda más remedio que introducir a nuestros amigos los esquemas. Ahora que ya sabemos cuál es el tono, la sinopsis, la división de partes y capítulos, y en definitiva, cómo los va escribir todo, ahora sí que sí toca organizar todas las ideas.

Esta es la parte más aburrida y no vale escaquearse (Y yo debería de seguir mi propio ejemplo).

Usando la división que ya habíamos hecho, ahora es el momento de revisar las ideas de 4. Cambia lo que haya que cambiar, modifica el orden como creas conveniente, sigue añadiento todo lo que se te ocurra. Como soy muy poco dada a la organización, todavía no puedo recomendaros nada en concreto (Cuando aprenda, ya os hablaré de mis experimentos en otra entrada), así que solo puedo animaros a que uséis los métodos que más os gusten. Hay quien hace storyboards, hay quien divide escena por escena o quien se limita a resumir lo que sucederá en cada capítulo (Sí, esos capítulos que ya teníamos numerados 😉 ).

¡Hay muchísimas maneras de resumir una historia! Algunas son más simples y otras más complejas como las escaletas. Se trata de buscar lo que más te guste.

¡Hay muchísimas maneras de resumir una historia! Algunas son más simples y otras más complejas como las escaletas. Se trata de buscar lo que más te guste.

Haz lo que quieras, pero hazlo bien. Y sin trampas.

¿Mi consejo?: Hagas lo que hagas, no escribas un guion completamente cerrado. Puedes acabar asfixiándote si luego no dejas nada de margen para improvisar.

6-TRATAMIENTO DE LOS DATOS

A partir del esquema de tu historia, escribe de nuevo.

Escribe sin pensar si está bien o está mal. No le des vueltas: limítate a vomitar las palabras, a escribir como un bólido de carreras. Métete en la piel de esos personajes que ya conoces y piensa como ellos, sé ellos.

Escribe como más te guste y de la manera que mejor sepas.

7-VALIDACIÓN DE LOS RESULTADOS

Si has logrado terminar el paso 6 sin rendirte o volver a empezar de nuevo, entonces ya tienes tu primer borrador. Espera un par de meses y vuelve a leerlo. Corrige lo que haya que corregir (De esto yo no sé mucho, lo siento, pero hay muchos libros sobre el tema por internet), púlelo y busca lectores cero.

El resultado de todo esto es impredecible. Seguramente haya mucho que cambiar, pero lo importante es que más o menos, lo habrás conseguido. Para mí, lo más importante es haber llegado a este punto sin haber dado media vuelta. Entre que la confianza falla, lo que conseguimos no es lo esperado o todo es más duro o complejo de lo que pensábamos, al final lo más sencillo es tirar la toalla y enviar el proyecto a la papelera.

No lo hagas. Si ves que no es el momento, dale un tiempo, espera todo lo que sea necesario.

Por experiencia te digo que al final llegará la estación en la que tu historia florecerá.

8-RESULTADO FINAL

Tienes una novela. Lo que hagas con ella ya es cosa tuya, pero, ¡eh! ¡Has acabado una novela!

Y hasta aquí este sencillo método y sus sencillos ocho pasos. Si tienes alguna duda o algo que añadir, puedes comentarme lo que quieras. Si tus dudas son sobre la eficacia de este método, durante este año estaré aplicándoselo a Las esquirlas de Miscelánea, así que a finales de 2017 podrás valorar si sirve o no 😉

Bueno, espero que os haya gustado la entrada (¡Y que os sirva!). Espero volver a veros por aquí.

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3 comentarios en “Cómo escribir una novela con las etapas del proceso analítico

  1. ¿Has pensado que tu primer libro sea de como escribir? Podrías usar todos estos trucos tan guays que nos estas mostrando en tu blog, y alguno extra que se te ocurra. Sería interesante y quizá te animaría a hacer una novela que te sintieras confiada de publicar.
    Me ha encantado la entrada, de hecho me ha animado para buscar una libreta y empezar a hacer bocetos para personajes e historias. Tal vez eso me ayude a tener una idea clara.

    • No me siento tan “especialista” como para hacerlo XD Prefiero dejar los trucos para el blog y así compartir con vosotros mi evolución ^w^

      • Pues yo te animo a que al menos te lo plantees para un futuro. Son trucos muy buenos.

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