Regreso

El aleteo del murciélago duró aquel segundo que marca la diferencia entre dos días. Era 30 de octubre con las alas encogidas y 31 con las alas en alto. El animal planeó en el aire sin llegar a detener el vuelo. Llevaba un mes surcando los aires, navegando entre nubes y bosques abandonados. Un mes saludando a inquietos guardianes, guerreros y detectives. Un mes sin descansar ni dormir.

                Había cruzado medio mundo gracias a la fuerza de sus alas y el poder de la impaciencia. Porque con cada aleteo, el día que esperaba estaba más cerca, porque cuantas más millas dejaba atrás, antes se reuniría con su dueña de corazón oscuro.

                El animal, lentamente, empezó a descender. Planeaba sobre la plaza de un pueblo cualquiera que dentro de varias horas se llenaría de chiquillos disfrazados y chucherías. Había esparcidas entre bancos, la fuente y el ayuntamiento una docena de calabazas a modo de advertencia, de señal de que aquella noche sería Halloween y ni los muertos tenían permitido descansar.

                Había una decimotercera calabaza en la sombra de un pilar torcido. Era gigantesca, desproporcionada y con una cara de espanto tallada en la corteza. A pesar de su tamaño descomunal, ningún humano podía verla. Solo el murciélago. Y la dama que estaba buscando.

                Las alas aletearon, casi ya sin fuerza, por última vez. Apenas sostenían su cuerpo, igual de agarrotado. Después de aquel viaje entre páginas de papel, solo deseaba una cosa: dormir.

                Una mano se extendió en la oscuridad. La silueta de una bruja se perfiló sobre la calabaza. Ella también sonreía de manera horrenda, feliz al saber que solo durante aquel día tenía permitido vivir.

                El animal aterrizó en aquella palma solícita, feliz de volver a ver a la dama Murciélago.

¡Feliz noche de brujas para todos vosotros, lectores y fantasmas del Teatro! Este relato está dedicado a todos los que habéis estado acompañándome en el inktober (Reto de dibujos que estuve compartiendo en Twitter, Tumblr y Facebook)… y al murciélago que me ayudó a numerar y contar los días.

Para los nuevos y los despistados, la misteriosa bruja que aparece al final del cuento es una tal Dama Murciélago que se presentó el año pasado 😉 (Y a la que no volveremos a ver hasta el Halloween que viene)

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