La camiseta de esa chica

                ―Me gusta tu camiseta ―le dijo a la otra chica.

                Ella sonrió antes de abrir la boca. Sin embargo, el estruendo se llevó consigo su respuesta. Seguramente habría sido un “gracias”, conjeturó mientras regresaba con sus amigos, pero lo cierto es que le había parecido leer de sus labios más de dos palabras. ¿Gracias y qué más? Bueno, tampoco tenía importancia. Era una más del evento que se apiñaba bajo el sol de julio. Solo una más, pero por algún motivo no podía dejar de pensar en la camiseta. Sí, la verdad es que le había gustado mucho.

                La mañana se deslizó entre risas y globos de agua. Primero en el estrado, luego sentada en las sillas de plástico y, ya por último, de camino al improvisado bar para comer algo. En la entrada se encontró con un amigo y sus colegas. Iba a saludarle cuando reconoció la camiseta. Y a la chica.

                ―Hola.

                Ella le sonrió de nuevo. Y esa vez sí pudo escuchar su respuesta.

RETO: El libro del escritor

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