Entrevista a Gabriella Campbell

Hoy se asoma a este pequeño teatro Gabriella Campbell; bloguera, asesora y

escritora de novelas como El fin de los sueños o Lectores aéreos (De futura reseña en este mismo blog 😉 ). Además de escribir, es autora del blog Gabriella literaria, donde comparte todo tipo de consejos, trucos y una excelente lista de correo.

  • ¿Qué fue lo primero que escribiste?

Lo primero de lo que tengo recuerdo fue un cuento con dibujitos, sobre un águila marrón o algo así. Nada original, pero recuerdo que a mis padres les pareció lo mejor del mundo, como suele ocurrir con los padres. Creo que hasta lo plastificaron, pero no sé qué habrá sido de él.

  • ¿Fue a partir de ese momento en el que decidiste que querías ser escritora o fue necesario otro tipo de revelación?

Uy, no, tardé muchísimo en decidir eso. Hay gente que lo tiene muy claro desde la infancia, para mí ha sido un proceso convulso que me dirigía en una dirección de la que ni siquiera era consciente. Siempre me gustó escribir y mi familia y profesores me animaban a ello, pero era vaga e indecisa y tampoco entendía la disciplina necesaria para progresar. Pensaba que lo de escribir solo era talento y que yo nunca tendría el talento de los grandes, así que para qué esforzarse.

Siempre he escrito de un modo u otro, y siempre he trabajado en cosas relacionadas con la lectura y escritura, pero no fue hasta hace tres años que decidí que esto era lo que quería hacer a diario, durante muuucho tiempo y con vistas a algún tipo de profesionalización.

  • ¿Cuáles son los pros y contras que has vivido como escritora?

Más de lo que puedo contar sin aburrir a todos tus lectores, me temo. Creo que el mayor problema (lo que hace que tantos nos rindamos) es el desequilibrio brutal de oferta y demanda (¡todos escribimos!) que hace que este sea un mundo tan competitivo y que ofrezca unas posibilidades de remuneración tan escasas. Escribir, además, exige devoción, obsesión incluso. Creo que tiene que convertirse en una prioridad absoluta si quieres aprender lo bastante como para hacer un trabajo digno.

Pero también tiene ventajas maravillosas. Es un trabajo creativo increíblemente complejo: ver que progresas produce un orgullo tremendo. Y tienes la posibilidad de interaccionar con otras personas que te leen. Que alguien te lea, que quiera compartir un poco de tu extraño mundo interior, es una sensación indescriptible.

Además, el mundo editorial me encanta. Sí, está lleno de porquería y es corrupto hasta las trancas en mil sentidos, pero no puedo evitarlo, me resulta fascinante. Me encanta hablar con editores y otros escritores. Compartimos una pasión extraordinaria, como si tuviéramos una lengua que solo nosotros hablamos.

  • Alguna vez te has encontrado ante la “maldición de la hoja en blanco” o un bloqueo que te impidiera escribir. De ser así, ¿cómo lo superaste?

Sí, pero no de la manera que la gente suele definir. He tenido bloqueos creativos, normalmente por estrés o porque tuviera demasiadas ocupaciones. Cuando estoy trabajando en informes para otros autores, por ejemplo, me bloqueo bastante en mi propio trabajo. Me cuesta escribir algo mío cuando mi cerebro le está dando vueltas a la obra de otra persona.

No tengo bloqueos típicos de parálisis frente a la hoja en blanco, porque con escribir cuatro frases tontas ya la has vencido, y eso es algo que asumes cuando escribes a diario. Para mí el problema está en ese bloqueo mental antes mencionado, cuando nada arranca, nada funciona, porque mi cabeza no está donde tiene que estar. Cuando ocurre eso necesito cerrar proyectos, despejarme, para poder volver a concentrarme solo en lo mío.

  • Todos tenemos nuestra rutina, ¿cuál es la tuya?

Puede variar, sobre todo cuando vuelvo de viaje y me cuesta volver a coger un buen ritmo de sueño (como me está ocurriendo ahora, ay), pero los días de rutina típica son aquellos en los que me levanto sobre las seis, leo y me documento para el blog y para todo tipo de proyectos, trabajo en algún informe, contesto emails, programo contenidos para redes sociales, preparo artículos, escribo y corrijo. Por la tarde me dedico a realizar tareas pendientes y hacer algo de ejercicio. Un día ideal es aquel en el que consigo estar metida en la cama sobre las nueve, con el gato acurrucado en mi regazo y un buen libro en las manos.

No sé si recomendaría mi rutina: mis días de trabajo son muy largos y una de mis preocupaciones constantes es intentar redefinir prioridades para dejar fuera aquello que me quita más tiempo y me aporta menos. Aprendo y modifico sobre la marcha, intento ser flexible. También me obligo a hacer algo de vida social en los fines de semana; soy introvertida y estaría igual de feliz metida en casa a lo ermitaño, pero cuando llevo demasiado tiempo sin ver a mis amigos me convierto en una especie de monstruo huraño y egotista que no me cae nada bien.

  • ¿Prefieres escribir con un esquema previo o dejando que las musas te guíen?

Depende del día. Para proyectos largos siempre me guío con esquemas, porque soy muy despistada y sin ellos me pierdo; para textos cortos a veces me gusta dejarme llevar y ver dónde acabo.

  • Hablando de musas, ¿tienes alguna?

Sí. José Antonio, que más que mi musa es mi “escuchador” personal. Si estoy atascada o falta de inspiración, le hablo de lo que estoy haciendo y solo el hecho de comentárselo me ayuda mucho a desenredar nudos de pensamiento. Tener a un escritor excelente para ayudarte con tus bloqueos creativos es un gran lujo por el que estoy muy agradecida.

  • En El fin de los sueños, un libro conjunto con José Antonio Cotrina, una parte de la historia transcurre en el mundo onírico (no especifico más para no destripar la trama a futuros lectores), ¿cómo serían tus sueños si se hiciesen realidad?

Si lo dices en el sentido literal, serían muy, muy extraños. Como algo salido de un cuadro de Dalí. Habría mucha gente volando, disparando láseres y bolas de fuego por las manos y teniendo sexo. Un poco como Bola de dragón para adultos, ahora que lo pienso.

Lo mejor serían los colores. Siempre tengo sueños muy luminosos, con colores intensos.

  • Hablando de experiencias, ¿cómo ha sido trabajar en una novela a cuatro manos? ¿Y tú proyecto de autopublicación de Lectores aéreos?

Escribir a cuatro manos siempre es complicado, al principio, porque tienes que intentar hacer confluir dos líneas totalmente distintos de pensamiento en una sola historia. José Antonio y yo dedicamos muchísimas horas de conversación (tanto en persona como por teléfono) a intentar ponernos de acuerdo en algunos puntos básicos de la obra. Luego el proceso de corrección es complicado también, porque no puedes llegar simplemente y cambiar algo; tienes que contar con la aprobación de su autor y todo eso enlentece el proceso. Ya hemos escrito varias cosas juntos y estamos más acostumbrados, creo. Ahora tardamos un poco menos, nos organizamos mejor, pero esa parte de corrección sigue siendo tortuosa (por lo menos para mí).

Con Lectores aéreos fue muy distinto. Ahí solo tenía que responder ante mí misma. Y eso es genial (¡libertad!), pero también asusta más, sientes que tienes más posibilidades de equivocarte. Lo que me ha encantado, sobre todo, ha sido la sensación de control que te da la autoedición. Tú lo trabajas todo, pero también produce muchísima satisfacción ver qué funciona y qué no, aprender de ese trabajo. Cuando me preguntan si prefiero autoeditarme o publicar con editoriales tradicionales, siempre contesto que depende del proyecto. Algunos proyectos piden el apoyo de una editorial, por su complejidad o público objetivo; otros quieren ser más artesanos y moverse solo en mis manos, como me ha ocurrido con Lectores.

  • Y por último, ¿nos podrías adelantar alguna exclusiva de algún futuro proyecto?

Bueno, no sé si es una exclusiva, ya que igual lo he dicho ya en algún otro sitio, pero tengo varios proyectos en proceso. Uno es un libro orientado a escritores, en la línea del blog; pero también hay proyectos de ficción que, si cruzo lo bastante los dedos y consigo robarle tiempo a los días de donde no hay, irán apareciendo a lo largo del 2016.

¡Muchas gracias por responder a mis preguntas!

¡Gracias a ti por invitarme!

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Un comentario en “Entrevista a Gabriella Campbell

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