Dama murciélago

Una canción resuena en la oscuridad.

Una canción que solo en la noche de las brujas se puede escuchar.

DEJAD QUE ME PRESENTE

                Entre las ruinas de la iglesia yacía la estatua de un ángel caído. Telarañas de grietas centelleaban en el mármol de su piel, alimentando su belleza decadente. Una araña correteó entre los escombros en los que se habían convertido sus alas, arrebatadas años atrás.

La luna acarició el cuerpo de piedra.

El ángel le devolvió la mirada. Sus ojos centelleaban, brasas rojas que solo podían aspirar a soñar con el cielo.

Lentamente, comenzó a levantarse.

SOY LA MADRE DE LOS JUGUETES ROTOS Y LAS ALMAS PERDIDAS

                 Era una calabaza de Halloween, una más de las miles que iluminaban calles y ventanas, habitaciones y jardines. Tenía dos ojos y una boca tallados en una mueca perpetua y una vela como cerebro que titilaba en respuesta a las palabras del viento.

Era una calabaza cualquiera, pero eso no fue obstáculo para que su cuerpo de carne y hueso comenzara a andar por el camino de las aceitunas.

SOY LA VOZ QUE NINGÚN CUERPO PUEDE ENCERRAR

                 La rata y el gato se cruzaron por casualidad en un cruce de caminos.

Un roedor de plástico que chirriaba al caminar.

Un minino de felpa con botones por ojos y lana entre los colmillos.

Se saludaron con una caricia antes de continuar caminando. No estaban solos: miles de sombras se habían atrevido a levantarse, respondiendo a esa llamada capaz de darles vida, capaz de recordarles que todavía existían. Un séquito de pequeños monstruos que se arrastraba bajo el amparo de la noche, rompiendo las barreras del tiempo y el espacio con tal de reunirse.

AHORA QUE LO SABES, QUIZÁS PODRÁS ADIVINAR QUIÉN SOY

                 No importaba el lugar: la voz era capaz de alcanzar cualquier rincón de la Realidad, desde la gloria de Taelentia hasta los laboratorios malditos de la Universidad. Su llamada no conocía límites en su búsqueda de todos esos seres olvidados que todavía no habían sido borrados por la Niebla o la memoria. Y todos ellos respondían a su voz, encantados por una magia que tenía el poder de esa noche que mil mitos y cuentos habían alimentado. Era Halloween y ella, como todas las brujas, podía regalarle su imposible al mundo.

Incluso aunque sea una bruja fugitiva, una bruja traidora, una bruja embrujada.

SOY LA DAMA MURCIÉLAGO

                 Si lo intentas, quizás puedas escucharla. Abre la ventana, salta siguiendo su llamada, camina hasta la colina torcida y busca a sus hijos de alas correosas y ojos rojos. Ellos saben dónde se esconde.

Y cuando conozcas su historia, entonces, desaparecerás.

una historia de las crónicas del teatro
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