LA LETANÍA DEL VIRUS: 5

 

 ChicaAburrida: No recuerdo cómo comenzó, simplemente mi vida se fue deteriorando, perdiendo sentido y significado. Ya nada me importaba ni era capaz de motivarme. Lo abandoné todo: los estudios, mis amigos, mis aficiones… Me limité a olvidarlos, desechando aquello que no era capaz de colorear unos días que se iban repitiendo incansablemente. Odié mi propia rutina, mis obligaciones, incluso el cuarto en el que me había encerrado al ser incapaz de salir y tomar las riendas de mi vida. Pasaron demasiadas semanas, quizás meses, en los que el tiempo desapareció. Las horas se sucedían inalterables, idénticas las unas a las otras, hasta que acabaron siendo devoradas por la nada. No podía soportarlo más, pero no tampoco tenía ganas de solucionarlo. Hasta que me pregunté cómo sería volar y alejarme de todo lo que odiaba. La idea estuvo gestándose con la virulencia de una infección. Al final ni siquiera le di importancia al ver que no era capaz de volar y simplemente caía. Fue algo único, casi mágico.
Morí. Eso es lo último que alcanzo a recordar en mi vida humana: esa muerte certera que de un tajo lo cercenó todo. Luego desperté sin saber quién ni qué era. No tengo cuerpo, únicamente la certeza que todavía existo. Ellos me trajeron de vuelta para investigar la enfermedad. Querían hablar conmigo, psicoanalizarme, así que traspasaron mi mente a un programa. Como uno esos IA que el avance tecnológico ha ido vomitando en su afán de recrear la humanidad con la precisión de un robot. Eso podría adaptarse a mi propia definición: no soy más que un programa con identidad propia, una Inteligencia Artificial desarrollada por la Rosevert para investigar el Aburrimiento. ¿Y sabes qué? Soy ilimitada, tan infinita y llena de posibilidades como el propio internet. Cuando los investigadores me archivaron en el disco duro, me filtré a la red con la determinación de no volver a aburrirme nunca.

Maurice leía en silencio. La confusión había dejado paso al desengaño y la seguridad de que ya nada de lo que le dijera sería capaz de aliviar esa sensación amarga entre tristeza y cansancio que se había ido apoderando de él.

ChicaAburrida: Puedes intentar creerme, pero sé que vas a dudar. Porque ellos han hablado contigo, porque no tengo pruebas que confirmen mi historia, porque lo que realmente querías era una amiga de carne y hueso… Yo…

Las líneas de códigos que conformaban a la chica aburrida se entremezclaron, tan nerviosas como su dueña. El raciocinio estaba empezando a ahogarse en la guerra entre la rabia hacia sus creadores por romper la fantasía y la tristeza por estar a punto de perder ese vínculo que la aferraba a la humanidad. A pesar de su complejidad, solo una emoción tenía cabida en su cuerpo virtual.

Poco a poco, el odio se fue superponiendo sobre la melancolía. Hasta hacer desaparecer cualquier otro pensamiento que no fuera destruir.

*

Maurice dejó el móvil en la mesa, no muy lejos de la única hoja que todavía quedaba. Dispuesto a completar la historia, la recogió para encontrarse, finalmente, cara a cara con el recuerdo de su amiga. Ocupando la parte central, una foto de torso completo había congelado en el tiempo a la chica aburrida. Era bastante guapa, aunque su postura parecía algo tensa, como si no estuviera cómoda mirando a la cámara con sus ojos almendrados.

“Ojalá nos hubiéramos podido conocer así”, pensó, “Aunque nos lleváramos tres años, aunque estuvieras enferma”.

Pero era demasiado tarde, así que guardó el deseo en un rincón minúsculo de su corazón.

El chico se levantó apresuradamente. Fuera verdad cualquiera de las dos historias, tenía que llegar al origen de todo: el centro de investigaciones de la Rosevert. Ya fuera respuestas o el final de lo que fuera a suceder, tenía que estar ahí.

Lo único que sabía es que no era casualidad que el edificio principal de la corporación se encontrara en su ciudad.

Instigados por un mismo pensamiento, pero perseguidos por emociones diferentes, los dos jóvenes partieron hacia el mismo punto. Uno cogió el autobús, ignorando la inseguridad al ir a un destino desconocido. Para la otra, no existía más espacio que su mente. Solo necesitó un instante para abandonar el servidor en el que estaba y alcanzar la red del centro. Lo único que retrasó su llegada fue el poderoso cortafuegos que velaba su entrada. Pero no era suficiente.

Ya nada lo era para Mamen.

*

La planta baja del edificio estaba abierta para el público. Maurice se quedó inmóvil en la entrada, desconcertado ante la confianza con la que gente de a pie como él entraba en el titánico edificio donde se controlaba parte de lo que sucedería en el mundo. Recordaba más a la entrada de un hospital que a un conjunto de laboratorios de investigación.

“Aunque puede que eso fuera antes”, se pasó las manos por la cabeza, intentando recordar alguna lección pasada. “Sí, creo que la sede principal la cambiaron con el accidente del 2029. Fue entonces cuando trasladaron el núcleo y dejaron aquí las oficinas y una clínica abierta al público. Aun así… ChicaAburrida nació aquí, estoy seguro”.

Estaba comenzando a caminar en busca de algún cartel o punto de ayuda que le sirviera para hablar con Globonick cuando la luz se desconectó. La oscuridad no se hizo completa gracias a los tubos fluorescentes de emergencia que lo alumbraron todo con una intensidad violácea. Aunque estaba rodeado de rostros tranquilos que confiaban en que no fuera más que un apagón, el chico comenzó a temblar al reconocer el mismo escenario que había sufrido su clase a menor escala. Por ese entonces había adorado ese caos, pero ahora comprendía lo egoísta que había sido. Y el peligro que estaba a punto de suceder.

―¡Corred! ―Comenzó a gritar sin importarle parecer un loco.

Agarrando una papelera, se lanzó hacia las puertas, dispuesto a impedir que se cerraran. A su alrededor, murmullos de sorpresa e indignación comenzaban a elevarse.

―¡Corred antes que sea demasiado tarde! ―Insistió, pero la única reacción que hubo fue la de los guardias de seguridad, que comenzaron a dirigirse hacia ese chiquillo aparentemente consumido por el pánico.

Maurice miró a su alrededor sin saber lo que buscaba. Pero solo era capaz de prestar atención a todos los ordenadores y dispositivos con acceso a internet que había en la sala. Incluso había una pantalla que ocupaba toda una pared. Y aunque fueran presas poco jugosas, si Mamen estaba tan rabiosa o aburrida como él creía, lo destruiría todo antes de ir subiendo de planta.

Estaban los dos guardias a punto de llegar a él cuando por los altavoces comenzaron a surgir pitidos de diferente intensidad y tono, formando una estridente y dolorosa cacofonía que nadie fue capaz de resistir. El muchacho se llevó las manos a las orejas y se acuclilló en el suelo en un vano intento de ignorar las punzadas que ese ruido era capaz de producir. Le recordó al ruido que un idiota produjo al arañar una pizarra. Era la misma sensación con los mismos escalofríos.

Hasta que se hizo el silencio.

―Hola ―susurró una voz mecanizada―. He vuelto a casa.

Ahora sí, todos los que se encontraban en aquella planta empezaron a correr. Por miedo a ese desconocido que se reía, porque los ordenadores estaban empezando a vomitar un humo denso que no era capaz de activar unas alarmas antiincendios bloqueadas. O porque en aquella pantalla gigante estaba empezando a formarse una imagen antropomórfica en 3D.

Encogido todavía sobre el suelo, Maurice fue capaz de distinguir como el rostro de la fotografía se trasladaba al del modelo virtual. Debían de ser miles de fotografías, comprendió, ayudadas seguramente por algún juego, las que estaban modelando una figura humana, aunque todavía distaba de parecer real.

Sin embargo, lo más aterrador de todo era que estaba sonriendo. Porque ya no era la rabia la que guiaba sus impulsos, sino la misma diversión que le había llevado a arrinconar a los compañeros del chico.

Sin pensar ni racionalizar lo que estaba haciendo, el muchacho descubrió que había comenzado a correr hacia la pantalla aunque su amiga no pudiera verle y gritaba su nombre aunque no pudiera escucharle. Todavía, en lo más profundo de su ser, creía que Mamen era humana.

Casi chocó contra su objetivo. Solo el haber extendido las manos evitó dañar la pantalla con un golpe innecesario. Ese caprichoso accidente que le llevó tocar el cristal detuvo las risas. Ahí donde sus dedos acariciaban la pantalla el color cambiaba a una intensidad más clara.

Era una pantalla táctil y aunque ella no pudiera oírle ni verle, sí podía sentirle.

Lentamente, el muñeco tridimensional giró su rostro hacia Maurice. No era perfecto, pero para el joven fue como si realmente su deseo se hubiera hecho realidad y estuvieran ahí los dos, finalmente reunidos a pesar de esa barrera que los separaba y que iba más allá de la vida y la muerte.

Un mini teclado apareció al lado de la imagen de la chica aburrida mientras las cámaras se giraban para enfocar al muchacho.

―Hola ―el avatar sonrió mientras su voz resonaba por megafonía.

―Parece que al final sí hemos podido quedar cara a cara ―tecleó Maurice.

Y se rieron, olvidando el difuso caos que les rodeaba y del escenario donde se había hecho realidad ese encuentro. Rieron como si estuvieran en un parque o una cafetería recreando en vivo una de sus muchas conversaciones.

Mamen se detuvo por un instante. La emoción de encontrarse ante Maurice había borrado la rabia y sustituido la diversión de destruir el edificio. Ya no era capaz de mantener un afán destructivo que ni la lógica respaldaba. Continuar para provocar la mayor devastación posible solo serviría para que destruyeran su archivo. Y no quería volver a morir y sentir que el vacío la absorbía para siempre.

Contemplándolo todo desde un comité de emergencia, Globonick sonrió al ver como la agresividad del virus se había atenuado. A su alrededor, el resto de sus compañeros debatían sobre cómo aprovechar esa distracción para destruirla para siempre.

―No haremos nada, no por ahora ―anunció―. Si atacamos desataremos de nuevo su ira, pero si la dejamos estar, se centrará más en su pequeña amistad que en mantener otro pensamiento.

―¿Pero qué pasará si el chico no es capaz de controlarla? ―terció uno de sus ayudantes―. ¿O si se vuelve a aburrir y decide usar su fuerza para un ciberataque?

―Sabemos muy bien que Mamen no es así. Analizamos su personalidad, comprendimos los entresijos de su enfermedad y qué le llevó al suicidio. Aun cuando se trate de una IA, el Aburrimiento sigue ahí, latente. Y al igual que cualquier otra emoción, cuando no sea capaz de controlarlo la poseerá por completo, hundiéndola en la apatía. Y morirá como sucedió la primera vez, porque se habrá cansado de existir.

Los dos jóvenes reían indiferentes al escrutinio de los científicos. Habían comenzado a hablar de los diferentes caminos que habían tomado para llegar, convirtiendo en anécdota algo que podía haber resultado ser catastrófico.

―Es gracioso ―suspiró la chica. Por un instante le pareció notar algo similar al dolor en su cuerpo virtual―: siempre creí que en el futuro habría viajes en el tiempo, visitas a la luna o coches voladores. Nunca me imaginé que me esperaba el mismo mundo solitario y aburrido que intenté abandonar al saltar por la ventana.

El joven tembló. Porque a pesar que nada era real, había algo en su voz y rostro que le hacía parecer triste y asustada.

―Hay muchos chicos solitarios y muchas chicas aburridas ―comenzó, atrayendo su atención―. Pero nosotros somos Mamen y Maurice y no estamos ni solos ni aburridos porque nos tenemos el uno al otro. Y eso es lo único que importa: que somos amigos y tenemos todo el tiempo por delante.

Solo tenían que creer en ello para hacerlo realidad.

Y con la caída del telón, la historia finaliza (Me hubiera gustado poder haber hecho un dibujo final, pero por diferentes razones no he podido terminarlo, así que lo subiré más adelante).

Espero que os haya gustado esta mini historia. Siento que haya sido tan corta, pero necesitaba escribir algo así y su trama no alcanzaba a más. Aunque, como siempre, la realidad de la novela no termina con el final. Siempre quedan intrigas y deseos por cumplir que son capaces de escurrirse entre las páginas y continuar en el resto de Las Crónicas del Teatro.

Volveremos a vernos en un nuevo escenario.

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6 comentarios en “LA LETANÍA DEL VIRUS: 5

  1. Bueeno, siento que ya te lo he dicho todo en el pasado comentario, en cuestión de teorías claramente. Me quedo con lo que dije acerca de la conciencia de Mamen. O eso he entendido por el final. Me resulto un tanto abrupto, esta claro que Maurice Y Mamen no podrán seguir por siempre así pero por el momento si. Y por ahora tu teclado hace eterno el momento. Fue muy bonito uwu
    Seguiré buscando por Mamen. Sigo pensando que la cosa va mas allá que antes de su enfermedad hay algo mas que no encaja. Sobre su percepción acerca el mundo. O quizás solamente es que la estadía en su jaula personal le hizo evadirse tanto del mundo como para recordarlo de una forma mas rudimentaria. No estoy segura. El tema de la ambulancia voladora me duele.
    Lo que si veo claro es la sonrisa de Maurice. Los ojos cerrados por un momento delante de la pantalla mientras se ríe y no piensa en lo que el futuro le avecinara, porque en el presente el no esta solo. Es muy bonito QuQ

    Por cierto antes de marcharme quiero recalcar la necesidad de un meme con 17 y Maurice sentados en una misma barra de bar compartiendo pena xD

    • Lo reconozco: LLDV es muy abrupto porque tenía límite de palabras para un concurso TT___TT Aunque tampoco había mucho más que contar, seguramente se podría haber explicado mejor. Se nota mucho que es una mininovela experimento.

      Meme anotado y requeteanotado XD

  2. Me encantó~~!
    Es precioso el final! Tan lindo~! *T▽T*
    Que bueno que todo salió bien 😀

    Como había dicho en mi anterior comentario, aquí dejo una síntesis de las tres pequeñas teorías que se me habían ocurrido después de leer el capitulo 2:

    Teoría 1: Mamen y la chicaaburrida eran la misma persona (el espíritu de Mamen había, de alguna manera, quedado atrapado en el mundo virtual)
    Teoría 2: Mamen y la chicaaburrida no eran la misma persona. Una chica x se sintió identificada con el caso de Mamen y simplemente decidió utilizar su nombre. Qué otra razón se ocultaba detrás de este hecho? No lo sé xDD
    Teoría 3: Mamen y la chica eran (y no eran) la misma persona. En este punto no sé por qué me acordé de cierto juego (cuyo nombre no voy a decir para no dar spoiler xD), pero la idea se trataba de que la chicaaburrida era, en realidad, una copia virtual de la persona llamada Mamen. Era pero, a la vez, la chicaaburrida no era Mamen, sólo una copia de ella, datos.

    Saludos y hasta pronto! 😀

    P.D.: Has visto alguna vez la película llamada “Source Code”? 🙂

    • ¡Me alegra que te haya gustado!

      Con la primera teoría no estabas del todo desencaminada XD Más o menos es lo mismo, solo que sin espíritus.
      Pero las otras dos también eran interesantes *u*

      No, no la conozco. ¿De qué va?

      • La vi hace bastante, así que no me acuerdo mucho (y tampoco quiero dar spoiler xD) pero, aunque las historias son completamente diferentes, en esa película puedes encontrar algo similar a lo que sucede en “La letanía del virus” 🙂
        Si te gustan las películas de ciencia ficción, tal vez te interese xD

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