Cómo NO hacer una exposición |Relato|

Manuel sintió como los retortijones del miedo escénico oprimían cada una de las fibras que conformaban su ser. No alcanzaba a comprender el porqué de sus nervios: ni era la primera exposición que había hecho ni sería la última, pero invariablemente a lo que razonaba, todos los procesos fisiológicos de su cuerpo se burlaban de su lógica turbando sus pensamientos y convirtiendo su lengua en poco más que un pedazo de estropajo.

Aun así caminó con soltura a la tarima, aparentemente tranquilo a pesar que sus manos estaban estrujando el fajo de papeles que llevaba en vez de esquemas o notas. Pero la imagen que intentaba trasmitir se resquebrajó al notar las miradas del púlpito que le contemplaba con aburrimiento y una pizca interés, casi exclusivo del profesor y de los pocos interesados en el tema que iba a desarrollar.

―La… la… ―tragó saliva antes de comenzar a recitar de carrerilla lo que se había aprendido de memoria―. La dolencia ígnea es un trastorno neurológico que marcó un antes y un después en el desarrollo de la ciencia biomédica y… bueno, todo lo relacionado con, con eso… ―titubeó―. Fue un gran descubrimiento que trastornó todo lo que creíamos conocer sobre el desarrollo de enfermedades o trastornos. Bueno, todavía no está muy claro su origen, pues se ha dado el caso de personas que pudieron haberlo padecido, pero rematándonos a la historia solo… solo… ―miró sus apuntes, perdido al no dar con las palabras exactas―. Bueno, solo encontramos leyendas y mitos a la que es difícil dar veracidad.

En el público alguien bostezó, síntoma de otra enfermedad muy extendida aunque no diagnosticada: el aburrimiento.

―Su descubridora es la investigadora Amanda Castile, quien dedicó parte de su carrera y vida para demostrar la veracidad de su teoría ígnea. Es necesario mencionar la gran ayuda que obtuvo de la corporación farmacéutica Rousevert para financiar sus experimentos y lograr hacer los ensayos con los que tambaleó prácticamente todo lo que conocíamos, bueno, conocían sobre medicina y enfermedades ―se mordió el labio al darse cuenta que estaba repitiendo demasiadas frases que al ensayar le habían parecido perfectas. Incómodo, comenzó a leer sin darse cuenta―. La dolencia ígnea es una enfermedad neurológica de origen todavía desconocido. Se ha dado el caso de hermanos en los que solo uno ha desarrollado la enfermedad, incluso de gemelos homocigóticos como las hermanas Cadalso, por lo que el factor genético ha sido totalmente descartado. Una de las posibilidades que más se baraja es alguna mutación en algún gen, pero hasta el momento todavía no se ha determinado cuál podría ser y cómo afecta… hemmmm… y cómo se desarrollan sus característicos síntomas. Es por eso que por el momento no hay más tratamiento que el propio paciente logre controlarse, aunque el uso de depresivos está siendo muy eficaz para evitar los brotes más violentos. Así pues, su diagnóstico es meramente sintomático, pues ni la PCR ni las técnicas ELISA son capaces de dar con moléculas o antígenos que delaten que el paciente está desarrollando esta enfermedad. Es precisamente su desconocimiento lo que más preocupa a día de hoy, pues los últimos estudios apuntan a que un ocho por ciento de la población la padece de forma natural, pero podrían ser más… o menos. Hay mucha imprecisión, aunque por suerte sus síntomas han sido muy investigados: se caracteriza por una rabia incontrolable que incita al enfermo a pelearse y convertir su alrededor en caos y violencia. Es también común brotes esquizofrénicos o psicóticos en los que se creen ver sombras, escuchar demonios o monstruos. Pero lo más interesante es su etapa final, pues como indica el nombre…

―Ya es suficiente ―le cortó el profesor, aburrido y cansado de esas exposiciones tediosas y monótonas―. Por favor, la próxima vez no leas ni saques las frases del libro.

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4 comentarios en “Cómo NO hacer una exposición |Relato|

  1. Manuel, te encontré en otro relato (aunque este es anterior al otro) y sigues sin poder dar una exposición sin ponerte nervioso o recitar de memoria xD
    En fin! Que pena que le haya interrumpido cuando se venía la parte más interesante (según él) D:

    Saludos! 🙂

    • En Las Crónicas del Teatro nada es casualidad. Tampoco esa exposición, tan similar a la de la otra historia vírica 😉

  2. Ooooh no, pobrecito…
    A mi me estaba interesando…
    Me he sentido un poco identificada con el personaje…
    Al hacer exposiciones siempre me pongo nerviosa XD

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