Felicidad

                La Felicidad alzó los brazos imitando el movimiento de las aspas de un helicóptero. Gritó, dio una vuelta sobre sí misma y hasta dio ocho saltos con los que estuvo a punto de rozar la estratosfera. No obstante, fue inútil: para la persona, una cualquiera dentro del inmenso enjambre humano, su presencia era tan irreal como la supuesta fortuna que le había estado sonriendo esos días. Ella solo era capaz de ver lo malo, lo que más dolía, las desgracias que parecían repetirse en una cascada de infortunio.

                ―Solo me gustaría ser un poquito más feliz. ―Le imploró a la nada entre suspiros lánguidos.

                Pero la Felicidad ya estaba delante suyo, con el rostro fruncido en un mohín indignado. Rabiosa, chasqueó los dedos ante el rostro de la persona:

                ―Pues ahora me voy ―siseó―. Ya verás lo que es haber perdido a la felicidad. ¡Y todo por no ser capaz de verme a pesar de estar delante de tus mismísimas narices!

Anuncios

2 comentarios en “Felicidad

  1. Me ha gustado mucho y me ha hecho reflexionar, la verdad.
    Tienes razón, muchas veces ignoramos la felicidad que está delante de nuestras narices y hasta que la perdemos no nos damos cuenta…

    • Solo cuando lo perdemos se le hecha en falta.

      ¡Me alegra que te haya gustado esta reflexión con toques de relato!

¿Algo que opinar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s