15 (Polvo) 『Hija del humo』

Lamentablemente, último capítulo de Hija del humo hasta que termine los exámenes. Espero que os guste a pesar que deja bien patente mi escaso vocabulario arquitectónico ^^”

Aprovecho para recordar la existencia de una escena paralela de la historia. Donde, por cierto, se responder al rumor sobre los que regresarán vivos de la niebla 🙂

¿En qué momento todo había dejado de tener sentido? Su mente racional era capaz de explicar y encontrar cierta lógica a que, súbitamente, el mundo se hubiera cubierto por una niebla extraña y densa, pero su caída precipitada por la misma hasta dar con aquel cementerio ruinoso y polvoriento que se mantenía en el corazón de las brumas, como si fuera el final del abismo; y su encuentro con aquel fantasma lograban derrumbar hasta la más científica de las lógicas que gobernaban el sentido común. Después de todo eso, no le extrañaría si de repente fuera capaz de volar o que el siniestro payaso que le contemplaba algo más apartado comenzara a hablar. Sin cuerda vocales, al igual que el cuerpo putrefacto de Euel, un conjunto de imposibles que se mantenía en pie en vez de derrumbarse.

Trece intentó serenarse. Desde que había tropezado, sentía como si algo hubiera inundado su corazón: como si una pesadez angustiosa hubiera enraizado en él, extendiéndose lentamente, pero imparable, con sus ramas mustias, cargadas de malos presagios. Era algo más que el miedo natural a lo desconocido y a la oscuridad, era la propia esencia de aquel lugar, amenazadora e intranquila. Todo en aquel misterioso dominio apestaba a polvo y podredumbre, decadencia y sueños rotos. La desesperación se palpaba en cada esquina mugrienta, en los jirones que componían la niebla, en la gran sombra del castillo… Y era ese sentimiento, turbio y maldito, el que intentaban cubrirle con su ponzoña.

Intentando ignorar el incansable avance de la desesperanza y la mancha que estaba dejando a su paso, el joven trató de ordenar sus pensamientos. El caos era lo único que había estado anidando en esos momentos en su cabeza: sorpresa ante el apagón y la niebla, miedo al caer y perderse en su abismo, pavor al encontrarse con el espíritu. Pero sobre todo, la necesidad de esconderse. Podía notar como algo le estaba observando, vigilando con curiosidad e interés cada uno de sus movimientos. Y estaba seguro que era algo más que un presentimiento: todo su cuerpo temblaba, como si inconscientemente supiera que aquel ente imaginario era real. Perversamente real. Eso era otra cosa que le inquietaba: de la misma manera que sabía que algo o alguien le estaba contemplando, como si fuera su nuevo juguete, podía notar que ese ser, fuera lo que fuera, emanaba un aura perversa. Y era esa malignidad la que rodeaba el castillo, como un aura amenazante, delatando su omnipotente presencia.

“No, no tiene nada de sentido”, pensó, cansado de sus desvaríos. “Los fantasmas no existen, tampoco los espíritus malignos ni los mundos de pesadilla. Esto es un sueño. Ha de ser un sueño”

Pero por mucho que intentara convencerse que todo lo que estaba sucediendo no era más que producto de una alucinación, él era capaz de notar que, de una manera u otra, todo lo que estaba sucediendo era real.

-Pero no puede ser real.-exclamó en voz alta. Escuchar su serena, a pesar de las circunstancias, voz logró aliviarle. Por mucho que su cabeza fuera un estropicio, el caos todavía no le gobernaba. Pasaba lo mismo con los exámenes; a pesar que siempre llegaba temblando a clase, fingir que no le preocupaban y actuar con tranquilidad siempre lograba calmar a los que le rodeaban. Y esa tranquilidad se le terminaba por contagiar.

Pero dentro de ese mundo ruinoso, lo único a lo que le dejaban aferrarse era a la desesperación y el miedo.

-¿Qué no puede ser real?-murmuró lentamente Euel. La criatura había pronunciado las palabras con cuidado, como si no estuviera acostumbrada a hablar y temiera que se le hubiera olvidado algo tan sencillo como articular una pregunta.

Trece contempló al fantasma. Aunque le tranquilizaba saber que era una criatura aparentemente pacífica que se había acercado a él movida por la curiosidad, pensar que podría pasarse el resto de su existencia vagando entre las lápidas polvorientas hasta convertirse en un espíritu semejante no terminaba de apaciguarle.

“Pero aunque su aspecto sea repugnante”, meditó, contemplándola con interés, “Es la única que en este momento puede darme respuestas”

-¿Dónde estamos?-gruñó- ¿Qué está pasando? ¿Qué eres? ¿Por qué estoy aquí?…

Las preguntas se le acumulaban, como un manantial incontrolable de enigmas sin respuestas. Y cada vez que formulaba una, la mirada vacía de Euel asesinaba la débil esperanza de dar con las respuestas que anhelaba escuchar.

-Estamos en SU reino.-gruñó la fantasma. A pesar que su rostro no trasmitía emociones, su voz estaba cargada de odio. Un odio tan real que casi la había parecer viva.- Y si estás en SU jardín entonces eres otro de SUS prisioneros… como yo.

-¿Pero a quién te refieres?-bufó, curioso por la manera en que había remarcado la posesión. Y de una extraña manera, gracias a eso la presencia cobraba vida y forma, dejando de ser una ilusión.

-Al que gobierna este abismo de desesperación. El príncipe del dolor. El emperador de las mentiras…

Las palabras huecas se arremolinaron, tejiendo una figura tan vacía como ellas. Trece no podía saberlo, pero la marchita memoria de Euel había olvidado el nombre y la misión de su captor. También cual era el lugar en el que se encontraban y el rostro de su amado, al que seguiría esperando hasta que sus huesos se deshicieran en polvo y olvido. Esa espera era lo único que le daba sentido a esa especie de semi vida que le quedaba. Y el odio hacia la criatura que gobernaba en lo alto del castillo negro, hundida en su propia desgracia.

-Necesito datos más concretos.-protestó el chico.- Si hay una entrada, tiene que haber una salida, entre otras cosas.

-Salida…-repitió la fantasma con su voz susurrante.- Yo saldré cuando él venga a por mí…

-¿Pero y si no viene? Bueno, a lo mejor sí lo hace, pero ahora mismo no hay nadie tan loco como para buscarme a mí. ¿Tengo que quedarme también esperando para ver si alguno de mis compañeros se anima a arriesgar su vida y adentrarse en este vertedero?

Intranquilo, contempló como su energía no hacia mella en su compañera. Tanto tiempo cegada en una espera apacible había apaciguado su carácter, pudriéndolo con el paso del tiempo. Y nada de lo que dijera cambiaría esa manera de ser.

Pero a pesar que era inútil protestar, no pensaba rendirse como ella había hecho. Aceptar lo que había sucedido era más fácil que luchar para escapar. Pero hasta que la posibilidad de huir fuera imposible y remota, no pensaba ceder. Y en un lugar donde los muertos caminan y la niebla tiene vida propia, sería muy difícil toparse con un imposible difícil de vencer.

-Me voy al castillo.-anunció, incorporándose. Con un gesto nervioso limpió sus pantalones de polvo, pero por mucho que frotara, el gris de aquel mundo se había pegado al azul vaquero y a su bata. Hasta su piel parecía mortecina, aunque no tardó en achacarlo a la escasa iluminación.

Pensar que se estaba volviendo gris no era un pensamiento especialmente aliviador.

-No debes de ir.-le recriminó Euel. Y a pesar de la determinación de su voz, se mantuvo en su sitio, impasible.- Te recuerdo que en él vive una criatura monstruosa que se entretiene con el sufrimiento ajeno. Yo nunca le di la oportunidad de regodearse de mi involuntaria estancia. Por eso habito en su jardín, rehuyendo su putrefacta presencia.

-Ya, pero me gustaría saber el motivo por el que estoy aquí. Y de ser así, saber qué podría hacer para escapar.

-Tendrás valor para él. Yo soy la princesa de un reino lejano, amante y prometida de un héroe al que desea matar. Y como no puede cruzar al mundo de los vivos, me está usando para atraerlo al suyo.

-Pues yo un estudiante de Farmacia. Uno cualquiera al que le asignaron un grupo que, por algún motivo que ignoro, acabó suspendido en lo alto de un abismo desconocido. Mis padres trabajan en una farmacia que, tarde o temprano, tendré que heredar. A parte de un suministro eterno de paracetamoles y aspirinas, no sé qué valor puedo tener ni qué recompensa espera de mí.

Y sin esperar a que Euel le volviera a contradecir, Trece comenzó a caminar hacia el castillo. A pesar de la decadencia, era majestuoso en comparación de todas las ruinas que había visitado. Se notaba que era una sombra de un pasado majestuoso cuyo esplendor se marchitaba lentamente entre suspiros y anhelos. Alrededor de sus dimensiones, como un cerco de escombros, se amontonaban cascotes y trozos de almenas, derrumbados como pedazos de carne muerta, dejando solo los fríos huesos de piedra que componían el castillo. A pesar de la sencillez de su diseño, similar al de una fortaleza, estaba adornado con andamios que amenazaban con desplomarse, miles de torreones torcidos y cientos de pasadizos que se colgaban, tendiendo puentes entre los diferentes rincones de aquella mole ruinosa.

En sus almenas también se respiraba la misma desesperanza que gobernaba con mano alicaída el polvoriento mundo de la niebla. Pero entre la suciedad y los fantasmas del pasado, latía el sabor amargo de una tristeza pesada y dolorosa, tan grande que ningún cuerpo hubiera sido capaz de encerrarla entre sus carnes.

El chico estaba tan ensimismado contemplando las caprichosas formas del castillo que no se percató que Euel, rompiendo el juramento que se había hecho de no regresar a las dimensiones oscuras del engendro, flotaba tras él, guiada por su motivación y la esperanza de poder escapar. Ni tampoco se dio cuenta que el payaso de ojos brillantes se había desvanecido.

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7 comentarios en “15 (Polvo) 『Hija del humo』

  1. Diablos Euel todo esto me deja un mal sabor de boca. Quiero decir, no es euel mas que el reflejo del que habia sido una humana provinente de la edad medieval u otra dimension la qual tomo el papel de rehen para atraer a alguien que muy probablemente su miedo superava a su amor, o supuesto amor, el qual probablemente ya este muerto. Eso es realmente duro. Si le quitamos la opcion de que en el mundo de la niebla el tiempo pase mas rapido que en el exterior, eso lo digo por la ausencia sobremesurada de la profedora quizas aunque meh xD pueden haber muchisimas razones mas.
    Antes se me paso por la mente la posibilidad de que 17 este muerta ya. Pero realmente tampoco tiene mucho sentido eso, por ahora. Aunque me sigue inquietando otra cosa del capitulo anterior: la hoja que ojos muertod hizo volar al abrir la puerta. Teniendo en cuenta cierta frase del prologo…
    Aunque tampoco veo como en la practica puede estar escrita la solucion de todo, a menos que sombra cariñosa sea la profesora que no lo veo xD

  2. Ahora que ya he terminado el último examen que tenía me permito rolear y comentar y por fin he podido leer este capítulo ;w; Sí, ronda de comentarios de Kumi en todos lados.
    Ah, antes de nada te comento que he visto un pequeño fallito, en el primer párrafo, donde está el punto y coma, creo que más bien ahí iría una coma ^_^’. Al fin y al cabo es una enumeración de razones por las que Trece no puede encontrar una explicación lógica en esa situación. Un pequeño errorcillo de nada, pero pensé que sería mejor resaltarlo owo.

    Paso al capítulo :3 Como ya comentaron por ahí arriba se nota que estás esforzándote con las descripciones, y creo que el modo en que lo haces va bien. A veces se describe demasiado, otras veces demasiado poco, en cambio tú vas en un término medio que sigue manteniendo el sabor de esbozo místico de la historia y le pega.
    Malvado ente que puebla el castillo. Al menos ya sabemos algo más de la pobre Euel, que era una princesa cuyo prometido el ente quería matar. Malvado >A<. Pobrecita.
    Me ha matado lo de "suministro infinito de paracetamol y aspirinas infinito" XDDDD

    ¡Un saludo!

    • Me encanta tener mi sobredosis de comentarios tuyos XD

      Anoto la sugerencia. A decir verdad cojeo mucho con el punto y coma… Prácticamente lo uso por instinto ^^”

      >////^////< (En serio, me alegra que se note y que no quede muy recargado porque es donde más cojeo…) De Euel se irá descubriendo su historia retazo a retazo. A ella se le han olvidado muchas cosas, pero hay otros indicios en el polvo.

      No es mala idea, no creas, que las pastillas están muy caras XD

      ¡¡Besazos!!

  3. ¡Hola de nuevo brujita!
    Después de bastante tiempo sin pasarme por aquí a leer más locuras he vuelto. Así que, empecemos.
    ¿Es cosa mía o te estas esforzando especialmente en las descripciones? Es que creo que en este capítulo se ha notado en la parte del castillo, que por cierto, me ha encantado. Sería genial que hiceras un boceto o algo para mostrarnos más del castillo n.n Piensate la idea porfa >o< Como siempre, el capítulo me deja con intriga… Mucha intriga… Pero ya tengo algo claro. El payaso no era casualidad, estaba allí de espía, a modo de mercenario para contralar la situación. Si quieres ser el Rey de tu propio juego, par que todo vaya segufn las reglas tienes que tener viles marionetas a tu servicio~
    Siento la tardanza. Ánimo y espero el próximo a su debido tiempo :3
    Bye, bye!

    • ¡Cuanto tiempo sin verte! ^^

      Lo intento, la verdad, es en lo que más cojeo y me gustaría mejorar ;w; (Me alegra que se note, por cierto >//w//<)
      No diré que no, pero dibujar ese tipo de cosas no entra en mis fuertes XD

      Aunque sea dentro de mucho, espero verte pronto~

  4. Por fin escuchamos algo sobre Trece!!, pense que se habia desvanecido con la niebla el pobre. Euel, suena mistico pero no lo habia notado hasta ahora. Y la escena paralela, fue una informacion muy valiosa. Pero ahora los payasos me dan miedo OxO

    • Bueno, ya se lo mencionó en el capítulo anterior de Euel XD
      Un payaso con tantos secretos como misterios que rodean a la dama muerta~

      ¡Nos vemos en el siguiente!

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