15 (Muerte) 『Hija del humo』

Y con un retraso propio de la Maga de los que No Tienen Voz, llega Etérea y su halo de muerte. He aprovechado para editar La Cronología con las diferentes sagas que se están formando, colocando a Hija del humo en su sitio correspondiente 😉

¡Espero que os guste!

-Música de fondo

Etérea apoyó la mano en la puerta del laboratorio. Para su sorpresa, ésta se abrió lentamente, mostrándole un pequeño vestíbulo con taquillas a los lados y varios aparatos que no logró ubicar: una especie de ducha extraña, varias cajas, bombonas de productos desconocidos… La joven frunció el ceño; en aquel lugar reinaba un extraño silencio, como una sombra que lo recubría todo con su presencia. El rastro que la guiaba se adentraba en aquel vestíbulo, torciendo bruscamente a la izquierda. Atrás suyo, Enric intentaba ponerse a su altura, pidiéndole una explicación que no era capaz de darle.

Y su reflejo oscuro tampoco se cansaba de intentar retenerla. La misteriosa sombra que siempre la acompañaba ahora la miraba desde el ojo de buey de la puerta. Una mezcla entre insana curiosidad y cautela batallaba en sus ojos brillantes como brasas.

-Ten cuidado.-susurró con su voz de muerta.- Estás siguiendo el camino que lleva al olvido, un lugar ligado a la vida, pero donde los vivos no tendrían que cruzar. Ahí tu don se convertirá en una maldición y mi voluntad se quedaría reducida a la nada… en caso que me atreviera a regresar al abismo inmundo del que escapé. Haz caso a tu amigo y da media vuelta.

La chica le dedicó una mirada meditabunda, especialmente penetrante por la engañosa oscuridad de sus ojos apagados. Era consciente de lo que era sensato y lo que no, pero también que en ese mismo momento la decisión de continuar no estaba únicamente en sus manos: al abrir la puerta un tenue murmullo de voces polvorientas, caóticas y mustias había comenzado a arrastrarse por el suelo con sus escasas fuerzas, zigzagueando entre las baldosas sucias, arañando las paredes débilmente para continuar su camino e intentar hacer oír sus plegarias.

Con los nervios a flor de piel, pero manteniendo el rostro inescrutable, la joven se adelantó, seguida por su inseparable compañero, quien fielmente trotó tras ella, impulsado por una confianza ciega. El vestíbulo torcía a la izquierda, donde se encontraba otro pasillo, algo más corto. En uno de los laterales se encontraba un laboratorio que ignoró: el que a ella le interesaba se encontraba al final, envuelto por un umbral de sombras caprichosas y volutas de humo, que giraban alrededor de la puerta hipnóticamente. Dentro de Etérea algo dio un vuelco, retorciéndose entre escalofríos y súbitos temblores. Una sensación amarga la recorrió por dentro, devastándolo todo a su paso.

Era el perfume que dejaba el alma de un muerto que no podía descansar en paz.

“Aquí es donde escuché su grito”, pensó, recordando la intuición que la había obligado a abandonar su camino y desviarse a la Universidad, demasiado lejos de su objetivo, demasiado cerca de los que la buscaban. “El grito que me llamó, implorante, solitario…”

-Paolo Calomarde.-repitió, pero nuevamente no hubo ninguna reacción paranormal. Y tal y como comenzaba a sospechar, puede que esa voz diabólica, la misma que la estaba guiando, estuviera reteniendo a ese alma para obligarla a continuar.

La joven terminó de aproximarse a la puerta del laboratorio. Al igual que las anteriores, en esta también había un ojo de buey en el centro, solo que completamente cegado, como si se estuviera cubierto de humo. Al apoyar con delicadeza su mano en el cristal, éste brilló levemente, mostrándole el interior del laboratorio. Un gruñido de ira se le escapó al ver que, al otro extremo, un nutrido grupo de estudiantes, aterrorizados y nerviosos contemplaba la salida de emergencia a pesar que parecía que nada les impedía cruzarla.

Rehenes humanos, cuya vida balanceaba en manos de aquel señor oscuro que la llamaba.

Etérea notó como nuevamente la ira brotaba en ella. A pesar de su frialdad, no soportaba como los poderosos jugaban vidas ajenas, entreteniéndose a costa de lamentos, disfrutando con el llanto ajeno o simplemente provocándolo como un pequeño efecto colateral de su diversión.

-No me sigas.-gruñó. A pesar que por dentro ardía, una calma fría la invadía, aparentemente serenándola, pero cubriendo sus sentimientos de escarcha.

La última vez que se había sentido así, un edificio había estallado, logrando un enemigo demasiado poderoso como para derrotarle y del que solo podía huir, como una rata asustada para que no la atrapasen y explotaran hasta la última gota de su poder.

-¿Qué pasa?-Enric la contempló, inquieto y preocupado.

A su voz se le unió el grito enfurecido de su sombra, cuyos ojos se habían entrecerrado en dos muescas rojizas.

-Ni se te ocurra.-siseó, contemplándola desde el ojo de buey.- La muerte no es nada comparada con ese agujero: da media vuelta y olvídate de esos inocentes que han acabado en el tablero equivocado.

Etérea sonrió gélidamente, recordando como la última vez dos palabras sirvieron para que todo estallara. Ese era el poder de su magia, ancestral y única. Y podía notar que detrás de la puerta, esta se incrementaría considerablemente.

-Pase lo que pase. Vea lo que veas.-le susurró a su amigo mientras depositaba la mano en el pomo.- No entres.

Y antes que él pudiera decirle algo, la joven abrió la puerta, internándose bruscamente en él. Con un sonoro portazo la cerró, manteniendo el muro que unía a ambas dimensiones, evitando así que nadie más la siguiera. Que nadie más acabara en peligro por su culpa.

Uno de los prisioneros chilló al escuchar el portazo. Uno a uno, todos se giraron para contemplarla con una mezcla de pánico e incertidumbre. La chica era consciente que su inesperada aparición, su aspecto distante y su mirada de tinieblas no ayudarían precisamente a ganarse su afecto, pero pronto desechó esos pensamientos. Su atención estaba fija en el denso mar de nubes viscosas que podía ver a través de las ventanas y de la salida de emergencia. Era como una especie de niebla que los tenía rodeados en un abrazo húmedo y grisáceo. Más allá no se vislumbraba nada, solo estaba lo desconocido. Pero ella era capaz de escuchar como la letanía de lamentos había aumentado al adentrarse en la clase robada. Aunque no se les pudiera ver, los habitantes del abismo inexistente estaban ahí, revolviéndose en sus recuerdos.

-No tengáis miedo.-murmuró, mirándoles con curiosidad, echando de menos a algún adulto que estuviera vigilándolos.-He venido a sacaros de aquí.

La misma chica que había chillado sonrió, aliviada al ver que su destino ya no estaba en manos de lo imposible, sino en alguien más lógico y real.

-¿Qué está pasando?-le preguntó uno de ellos, cruzándose de brazos con cierto recelo.

-No lo sé.-reconoció Etérea. Antes de mentir o darles falsas esperanzas, la muchacha apoyó la mano en el ojo de buey. Al hacerlo, la niebla desapareció para devolverle el rostro asustado de Enric que la contemplaba aterrado al otro lado.

“No pasa nada”, entornó con los labios, esperando que el chico fuera capaz de interpretar su silencio y leer la seguridad de sus ojos vacíos.

-Os voy a sacar de aquí.-aseguró.- No sé nada, así que poco puedo contaros. Mi nombre y naturaleza no os importa; si queréis saciar vuestra curiosidad solo puedo deciros que soy un ser efímero que responde al nombre de Etérea.

-No entiendo nada.-bufó la chica que había hablado antes, toqueteando su móvil que, a todas luces, parecía apagado.- Pero no podemos irnos: dos se han perdido afuera…

-Tres.-la interrumpió una de sus amigas, mordisqueando nerviosamente una galleta.-No te olvides de esa chica… la rara…

Mientras los jóvenes discutían, una sonrisa cansada afloró en el rostro de Etérea. No iba a ser tan fácil como había pensado; los tres que estaban perdidos eran el auténtico cebo que le interesaba a la criatura que tanto interés tenía en ella. Los demás no eran más que piezas de recambio por si alguno de sus ases fallaba.

-Iré a por ellos.-suspiró, cansada. No podía dejar que tres almas se perdieran por su culpa, que tres más se convirtieran en los fantasmas que tanto la aterrorizaron en su infancia pero que ahora solo le daban pena, lamentando con ellos la vida que habían perdido.

Pero también le intrigaba resolver el misterio de ese espíritu que la había llamado desesperadamente.

Ignorando las palabras huecas y aterradas de los estudiantes que pedían explicaciones, algo de seguridad, garantías… la joven se hizo paso entre ellos hasta situarse al límite de la clase hurtada a la realidad. Su mirada penetrante, la misma que había ignorado a una hoja que revoloteó cuando abrió la puerta, escudriñó la cambiante niebla. Era tan densa que no podía ni distinguir las afueras del laboratorio, pero a pesar de ello, era capaz de apreciar a unas siluetas negruzcas que la contemplaban con veneración y anhelo.

“Es ella…”

“Ya está aquí…”

“La Maga de los que No Tienen Voz”

Etérea frunció el ceño, molesta por ese apodo que condicionaba su naturaleza, como si todos supieran más de su poder que ella misma. Con una sonrisa tosca, se aferró a la cuerda de batas. Si todo iba bien, encontraría a dos de los niños perdidos al final de ella.

“Es divertido”, pensó, “que los llame niños cuando son más mayores que yo.”

Pero a pesar de su juventud, se sentía vieja. Quizás porque estaba demasiado aferrada al polvo y la muerte, a pesar que solo había flaqueado un par de veces el umbral destinado a los difuntos. Esa era su condena, la cláusula que nunca le habían explicado pero que poco a poco había comprendido.

Todo poder tiene sus límites y condiciones. Traer a los muertos a la vida se pagaba con su propia existencia.

-Volveré.-aseguró antes de zambullirse en lo desconocido.

Dentro de la niebla, el color y el tiempo desaparecía. Nada más saltar, los rostros asustados de los chicos se perdieron, cubiertos por esas nubes grisáceas, oscuras e impenetrables que no le dejaban sitio a nada. Pero había algo más: ya se había dado cuenta antes que no se trataba de una bruma normal, pero ahora que estaba en sus entrañas pudo percatarse de la melancolía que reinaba con mano helada. Y cada jirón grisáceo era independiente al resto, con una burda vida de lamentos y susurros polvorientos.

No era ninguna niebla, se encontraba en un inmenso mar de retazos de almas olvidadas, espíritus errantes… Un auténtico abismo de seres sin nombre que la llamaban con desespero a ella, la única que podía escucharles.

“¿Es aquí a donde vamos cuando morimos?”, pensó, alzando la mano para acariciar el fragmento de lo que había sido un sueño. “¿Es este el lugar donde moran los fantasmas que me atormentan?”

Cada vez más curiosa, la joven se dejó deslizar por la cadena sin dejar de contemplar a su alrededor, distinguiendo a unas pocas siluetas que no se habían deshecho por el polvo. Algunas no eran del todo humanoides, como juguetes o cacharros abandonados en aquel vertedero sobrenatural.

“Bienvenida”

La escalofriante voz de aquel ser recorrió el abismo. Todas las sombras se dispersaron, temerosas de su maldad, mientras un fugaz destello oscuro recorría las dimensiones imaginarias de aquel pozo de brumas hasta detenerse enfrente de ella. No era más que un emisario, tan tenebroso como su dueño, de forma tosca y deforme, que se plantó con la torpeza de una marioneta delante suyo.

-Bienvenida.-repitió mecánicamente. Uno de sus desproporcionados brazos sesgó la cadena, que dio una sacudida antes de dejarse caer y perderse en la lejanía.-Bienvenida, Maga de los que No Tienen Voz.

Etérea sonrió irónicamente mientras notaba como la ira volvía brotar en ella. A veces sentía que ese era el único sentimiento que le quedaba. Los demás se los había regalado a los muertos, como juguetes que ya no necesitaba.

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8 comentarios en “15 (Muerte) 『Hija del humo』

  1. Pues nada en el ultimo capitulo 17 fue ganando terreno con su desencion de diosa y timidez pero Etérea ha avanzado con su posado de diosa melanconica y nada que mi pobre corazon sufre (?).
    Pero volviendo a lo importante Sombra cariñosa eserava a Etérea sin duda, y probablemente la conozca mas bien que ella misma. Entonces podemos decir con seguridad que eso no fue lo que lo turbo.
    Por otro lado 17 fue capaz de ver a las sombras como las vio Ojos muertos ahora pero no de escuchar su llanto. Mmh éwé
    No me tomo al 100% en serio lo que dije ayer pero las similituded entre el teatro y el reino de los sinvoz si que me siguen en pie, en parte.
    Sea como sea yo hubier sacado a los niños del laboratorio antes de saltar. Me da a mi que van a acabar saltando todos al pozo. Vas a ver que de trabajo se le va girar a Ojos muertos. Aunque por una razon u otra aunque sean mas almas que puedan pesarle en la conciencia en un futuro me parece tan noble de Ojos muertos el no irse dejando semejante y peligroso marron ahi.
    Ya tengo ganas de ver el momento del encuentro entre 17 y Ojos muertos.
    Por cierto, me declaro fan de la profesora que parece que se la haya tragado el vater.

    • Habría sido una buena idea sacarlos, pero me temo que Etérea es más impulsiva de lo que realmente cree que es XD (Y a la profesora no la pagan lo suficiente como para aguantar todo esto…)

  2. Me encanta la última frase *-*
    Me da como penita Etérea, es como una Diosa rara (?) Pero no tiene nada Happy en su vida D”:
    Los niños estos raros del laboriatorio…
    LLAMAN A DIECISIETE RARA ¬¬
    Pues me caeis mal *PPPPPRF*

    -Volveré.-aseguró antes de zambullirse en lo desconocido.
    Esta frase ha sido épica :’)

    • Me alegra que te guste *//_//*
      Algo así XD (Según algunos, tiene a Enric 😉 )

      Niebla para ellos por meterse con Diecisiete (?)

  3. Así que el “gobernador” de esa especie de cementerio está atrayendo a Etérea y para eso ha secuestrado a la clase de la pobre 17. Aquí es donde empiezan a encajar los hechos, interesante. Ahora sólo queda saber lo que le sucedió a Etérea, las razones de Enric, quién es esa voz muerta, qué quiere… uff, no son pocas cosas.

    Ese cementerio parece un lugar que quedaría muy bien representado en la pantalla con la música de Nightwish o cualquier otra música con toques circenses. Sería un grandísimo espectáculo visual.

    Un saludo.

    • Al final, lentamente, todo va cobrando sentido 🙂

      Pues un par de ellas se quedarán en el limbo, pues pertenecen a otras historias… Podría decirse que Etérea está “de paso” 😉 Aunque intentaré cerrarlo todo lo que pueda.

      Lo cierto es que sí… ¿quién no quiere visitarlo conmigo?

  4. La musica de fondo le aporto un tono mas misterioso, siendo que explicaba varias cosas xD. Mmm ¿quien es aquel ser por encima de toda forma que se mueve? la respuesta es mas aterradora y desconcertante que la ignorancia. Pero la curiosidad humana es un ente morboso que solo algunos eliminan, yo no soy uno de ellos asi que adelante con la historia!!

    • Lo cierto es que Nightwish le queda muy bien a la historia.
      Adelante, que todavía quedan muchos misterios por resolver.

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