Una rosa para Isabella|Relato|

                ―Gracias por acompañarme…

                La pareja caminaba entre los puestos de libros, acunados por el olor a papel y los gritos de los vendedores. Ella, una hermosa joven que poco a poco iba abandonando la adolescencia, hacía rato que había dejado caer su mano en un gesto rendido sobre los mostradores, acariciando los lomos de los diferentes títulos que estos mostraban. Las yemas de sus dedos acariciaban lentamente el cuero y el cartoné, rodeando con pequeñas florituras el nombre de los autores y de los libros. Como si de esa manera pudiera burlarse de los personajes que estaban encerrados en las páginas y que solo cuando alzara las tapas pudieran ser libres para su disfrute personal.

                En cada libro, había cientos de prisioneros literarios que solo existían para entretenerla.

                Su rostro tallado en marfil esbozó una dulce sonrisa, alterando la fachada de estatua que había estado luciendo mientras paseaban. Y a pesar que estaba perdida en sus pensamientos, no se le habían pasado por alto las indisimuladas miradas de su acompañante.

                ―No digas tonterías; gracias por acompañarme tú ―sus palabras, tan inocentes como calculadas, lograron enrojecer al joven que la acompañaba.

                ―Tienes muchos amigos… ―balbuceó, luchando contra la impetuosa necesidad de escapar de sus ojos, dos gemas azuladas, frías y penetrantes, que le contemplaban impertérritamente. A pesar de la sonrisa, de sus gestos graciosos, no había emoción en la mirada de esa chica a la que todos odiaban y admiraban a partes iguales, llamándola con una mezcla entre respeto y temor; la rosa escarlata―. Alguno te habría acompañado.

                ―Indudablemente alguien me habría acompañado al final ―bufó sin perder ese aura que la hacía única y especial, convirtiendo cualquier muestra de desprecio en una verdad universal―. Pero lo habrían hecho por complacerme, no por auténtico interés por disfrutar del día del libro, hecho que seguro que seguirán desconociendo al no ser que twitter o Facebook les avise.

                El chico agachó el rostro en un ademán de timidez que la joven tergiversó como sumisión. Una vez más, sus predicciones habían acertado, reconstruyendo la personalidad de ese compañero que siempre estaba en clase, distante y solo en primera fila, con la nariz entre un libro. No había ninguna sorpresa, todo era como ella había imaginado.

                ―Está empezando a oscurecer ―murmuró, tomando un libro al azar. Su título; “Cosecha de espinas” había despertado su atención, pero al leer la sinopsis comprendió hasta qué punto ese libro y ella estaban destinados. A pesar de su mente racional, en ella todavía persistían algunas estúpidas creencias, como que había algún libro esperándola, oculto entre la bazofia que últimamente se publicaba para contentar a esa masa desesperada por historias ñoñas y finales empalagosos.

                Ese en concreto estaba entre una novela de una supuesta adolescente bipolar que se dedicaba a matar porque sí y otro de una joven que se vanagloriaba de ser mala y retorcida, pero que un involuntario amor haría que cambiara de opinión.

                “Nadie es así”, se burló mentalmente. “No son más que payasos de un circo literario. Ojalá comprendierais de verdad que es ser la mala de la película. No consiste en sonreír con sorna y esperar a que todos se rindan a tus pies para luego enamorarte del primer galán que se atreva a conquistar tu corazón, músculo que solo sirve para bombear la sangre de este cuerpo vacío.

Lo que realmente hay que hacer es odiarles, o por lo menos intentarlo. De esa manera sentirás que estás un poco más viva.”

―Me llevaré este ―anunció, dejando de lado a sus pensamientos.

Con aquella elegancia que la caracterizaba, la muchacha abrió el monedero, ignorando a su compañero, quien insistió en regalárselo. No quería nada más de él; aquel libro debía de ser solo suyo, un pequeño capricho que se regalaba a sí misma. Y viendo que su compañía la había defraudado, cualquier detalle suyo era prescindible.

Decepcionado, el joven la siguió con el aire desamparado de un perrito faldero. O eso creyó. Cuando la chica llegó al final trazado por las casetas, descubrió que estaba sola. Molesta, retrocedió un par de pasos, buscando con la mirada a su escurridizo compañero.

Cuando le reconoció entre la multitud, no pudo evitar esbozar una sonrisilla; a pesar que sus esperanzas en él habían desaparecido, ahí estaba, junto al puesto de las flores, dispuesto a comprarle una rosa, el último elemento de aquella efímera fiesta.

“El día del libro tendría que ser siempre. Y el de la rosa, toda mi vida”

Horas más tardes, la joven se reclinó en la mullida butaca que presidía el saloncito. Sin más compañía que su nueva adquisición, la chica se acomodó antes de adentrarse en el mundo enjaulado por las páginas que, ávidamente, fue pasando, deleitándose con las desventuras en ellas narradas.

No muy lejos de ella, abandonada en una mesa. Una rosa se iba pudriendo lentamente. La que había sido la más bella de todas, ahora se marchitaba en el olvido.

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12 comentarios en “Una rosa para Isabella|Relato|

  1. Leí el fic (que nunca acabé) así que enseguida supe de qué Isabella hablaba el cuento así que no pude resistir un adelanto.
    Me ha parecido bonito que, siendo una chica tan peculiar como ella encontrara esa historia que al parecer cumplía todos sus ideales. No sé, no puedo dejar de darle vueltas a la idea, realmente me ha parecido precioso.
    Por otra parte, dado es imposible no comparar a Isabella con una rosa, el párrafo final me ha dado para pensar ô_ô

  2. Ooooh Dios *.*
    Me ha EN-CAN-TADO.
    Ya sé que no he comentado en el día del libro, pero que sepas que me ha gustado igualmente *.*
    Ya sabes que URCDE es mi historia favorita de todos los fics del mundo mundial, así que no sabes lo contenta que estoy de que hayas escrito una historia (Y más, una historia ASÍ) de URCDE.
    Espero que lo reescribas pronto, aunque ya sabes que a mi me gusta de cualquier manera que lo escribas.
    Lo espero pronto 😉

    • ¡Me alegra que te haya gustado!

      Pues tengo en mente más relatos cortos para presentar a los personajes y revelar algunos detalles de su vida que no pude explicar en su historia. Así que seguramente habrán bastantes más cuando tenga un poco más de tiempo libre XD

      La espera será larga, pero valdrá la pena, te lo prometo.

  3. Es precioso, ¡una auténtica maravilla! Últimamente no tengo tiempo para leer prácticamente nada y puedo asegurarte que hacía bastante que no leía algo tan bonito. Cada palabra es… simplemente perfecta. La palabra exacta en el lugar exacto y el momento exacto. Transmites tantas cosas en un relato tan corto… Me quedo sobre todo con la frase final y también con esta otra: “El día del libro tendría que ser siempre. Y el de la rosa, toda mi vida.” Por alguna razón, me ha llegado mucho.

    ¡Muchas gracias por escribir estas maravillas! Nadie me ha regalado un libro este año y leer tu relato me ha alegrado el día. >w< ¡Abrazos de lacasito!

    • Me has sacado los colores */////////*

      Ante mensajes así no sé que responder -.-”

      ¡¡Gracias a tí por leer!! Y me alegra que te haya gustado la idea >///^///<

  4. Que relato tan maravilloso, es la historia de un día sencillo pero narrado de una manera como sólo tu sabes narrar!! (๑•̀ुᴗ-)و ̑̑
    Y aunque sea algo atrasado feliz día del libro querida bruja espero la hayas pasado genial y con un buen libro tu lado ヽ(●´∀`●)ノ

    • ¡Me alegra que te haya gustado!

      ¡Feliz día del libro! La verdad es que no me he comprado ningún libro nuevo, pero me han prestado una que está aquí, a mi lado 😉

  5. Bueno, antes de que se me pueda olvidar o llegue alguien a molestar comento.
    URCE, es la única de LCdT que me faltó por leer, (he aprovechado que lo estabas volviendo a subir al foro para leer los primeros capitulos, no sé si llegué a comentar ) aun así, conozco por encima la trama, a la famosa Isabella y al tímido Noah. Estoy segura de que de no ser por fb o tw muchos no sabrían de hoy el día del libro…No he podido evitar pensar en la misma rosa que se marchita en el olvido como Isabella, también pienso que a todos nos espera un libro para descubrirlo, un libro que es para nosotros y solo hay que buscarlo.

    • Lo cierto es que este relato está enfocado tanto a los que leyeron la historia antigua como a los que la conocen por primera vez. Como una presentación del personaje enfocada a una faceta suya.

      Aunque el párrafo final trasmite varias ideas, una de ellas es precisamente esa. Es como una pequeña profecia de lo que le sucederá a ella misma.

      Lo del libro es una fiel creencia que tengo. XD

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