15 (Cenizas) 『Hija del humo』

Comienza la ronda de 15, donde se vislumbrará más cosas del mundo de la niebla. Aprovecho para comentar que una parte del final de Hija del humo estará relacionado con Las brujas no tienen nombre, cuyos ocho capítulos de la versión fic están aquí.

Espero que os guste 😉

Caía muy lentamente, dejando una estela blanquecina a su paso. Confusa, la joven braceó antes de comprender que no iba a precipitarse al vacío. Se sentía como si estuviera flotando dentro de una inmensa y esponjosa nube, sin contornos definidos ni ningún final, solo una eterna nada de espirales caprichosas y manchas grisáceas, como si estuviera atrapada dentro de una inmensa acuarela a la que una mano invisible hubiera empapado de agua, emborronando los colores.

Diecisiete tanteó el vacío hasta dar con la tosca cadena de batas, su vínculo con el resto de sus compañeros. Cuando alzó la mirada, las dimensiones del laboratorio se habían perdido en el mar de brumas. Y si no fuera porque notaba como caía gracias a la improvisada cuerda, hubiera asegurado que estaba inmóvil, mecida por la sutil brisa que ondeaba a las nubes en direcciones imposibles y contradictorias. La joven cerró los ojos, dejándose caer. A pesar de la sorpresa y el miedo que había sentido al caer, en ese instante la calma reinaba en ella; aunque la amenaza latía débilmente entre los manchurrones grisáceos, en aquel lugar se sentía a gusto, como si su consciente se hubiera percatado que estaba rodeada por almas abandonadas y los deseos olvidados. Como ella.

Quizás por eso también pudo notar que la niebla sabía a polvo y decadencia, tristeza y putrefacción.

Dentro del vaivén de las sombras, el tiempo parecía haberse detenido. Podían haber pasado horas o días, quizás un instante, desde que había comenzado a descender. Ni ella misma era capaz de valorar si llevaba “mucho” o “solo un rato”. Tampoco de si estaba “lejos” o “cerca”. Su mundo había perdido las referencias con la realidad, hasta su reloj parecía haberse detenido.

La chica frunció el ceño al ver que las manecillas se habían pausado a las siete y cuarto de la tarde. ¿Cuánto se estropeó realmente? Aunque debido a su afición por las mangas largas, no le había prestado mucha atención. Quizás llevaba así días, semanas o años. Quizás nunca había funcionado, pero aunque las agujas marcaran eternamente las siete, el tiempo continuaba avanzando, indiferente a los relojes que intentaban enjaularlos.

Y después de lo que pareció una eternidad, pero que duró como un parpadeo, una silueta fue recortándose al final de la cadena, como un ancla varada en las brumas. Nerviosa, Diecisiete observó cómo Catorce llamaba a su amigo, desesperado por el silencio, pero incapaz de rendirse. No fue capaz de decirle nada, avisándole que ella también estaba ahí, su comportamiento anterior la avergonzaba; puede que no hubiera caído en la hipocresía de desearle suerte a alguien a quien no conocía, pero se había comportado como una cría enfurruñada al no colaborar con los demás.

Así que se dejó llevar, retrasando lo inevitable hasta que estuvo casi encima de él. Y al ver que seguía sin darse cuenta, dejó a un lado sus miedos, dándole un ligero toque con la punta del pie para alertarle de su presencia.

El joven no pudo evitar sobresaltarse al notar como algo le golpeaba el hombro. No había notado que nada hubiera roto el asfixiante silencio que reinaba en aquel fantasmagórico lugar, pero su truculenta imaginación no tardó en recrear cientos de monstruos y espantos, especialmente los de un libro protagonizado por una niebla que encerraba en ella a las criaturas más terroríficas del mundo del terror.

Cuando se atrevió a girarse, encontrándose con los ojos oscuros de Diecisiete, un nuevo sobresalto le sacudió. No había ninguna bestia hambrienta detrás, pero la palidez de la chica hizo que la confundiera con algún ser irreal. Y en cierta manera, un halo espectral la rodeaba mientras descendía con elegancia y la bata ondeando como la capa de un mago. En ese instante, le pareció un ángel que había escuchado sus plegarias.

-Perdón por asustarte.-se disculpó, terminando por alcanzarle.

Su débil voz resonó con estruendo, rompiendo el silencio que durante siglos había anidado en la niebla. También disipó el hechizo espectral que el propio Catorce se había inventado: al despertar de su ensimismamiento reconoció a la chica tímida que le había parecido ver antes de adentrarse en el mar de grises. Una sonrisa torpe cruzó su rostro a modo de risa; al final, quien había terminado por acompañarle no era ninguno de sus amigos, sino una desconocida de la que no estaba seguro ni si iba a su clase. Una extraña que nunca antes había despertado su atención.

-No… no es nada.-balbuceó mientras la miraba con curiosidad.

Hacia tanto tiempo que nadie la observaba con tanta atención que Diecisiete notó como se sonrojaba. Pero sus sentidos la traicionaron: el rojo no pudo vencer a la blancura de su piel, rindiéndose al reino grisáceo.

-Perdón.-se disculpó al ver como su incomodidad regresaba. Pero no podía evitarlo: había algo en ella que despertaba su interés, quizás fuera su fragilidad o el aura distante que la obligaba a permanecer aparte. O puede que la tristeza que brillaba en lo hondo de sus ojos apagados.-Me sorprende verte por aquí…

Una nueva sonrisa nerviosa cobró forma. Su comentario estaba totalmente fuera de contexto, como si en vez de estar en una dimensión desconocida se hubieran encontrado en un parque. Pero tampoco sabía qué decirle.

Y aunque ella tampoco parecía muy interesada en entablar conversación, acabó por tomar las riendas de su fracasado diálogo.

-Parece que no ha habido suerte… No hay rastro de Trece.

-¿Trece?-inquirió.

La joven desvió la mirada hacia el difuso horizonte de brumas y siluetas desproporcionadas. Hasta ese momento no se había dado cuenta que no estaban solos: miles de sombras los acechaban en la lejanía, como si estuvieran nadando a su alrededor, curiosas y amenazadoras.

-Como no sabía vuestros nombres os asigné un número.-murmuró.-Él es Trece, tu Catorce… yo soy Diecisiete.

-¿Tampoco te sabes tu nombre?-el chico, ajeno a las sombras, le lanzó una mirada que bailaba entre la extrañeza y la diversión. Una mirada que, después de mucho tiempo de aletargamiento, logró alterarla.

-¡Claro que sé mi nombre! Pero no quería sentirme aparte… más de lo que ya estoy.

Una vez más, el muchacho fue capaz de captar la tristeza que la joven emanaba. Y sin saber por qué, se sintió culpable.

-Mira el lado bueno: yo tampoco estoy solo aquí. Ahora tengo a diecisiete que me acompañan.

-Si solo estoy yo.-protestó, con el ceño fruncido.

-Claro, estoy con diecisiete. Ya somos multitud.

La chica le miró con extrañeza. Llevaba tanto tiempo sin disfrutar de algo parecido a la camarería que no sabía deslucir la línea que separaba una broma inocente de una tomadura de pelo. Pero a pesar de sus dudas, esa mano que le estaba tendiendo el chico, una amistad sellada por la necesidad del momento, la hacía feliz.

Su alegría se enturbió cuando, de reojo, vio algo parecido a un destello oscuro, de un negro tan tenebroso que la hizo estremecer con fuerza, acordándose de la voz diabólica que había resonado en su cabeza. Todas las sombras se desperdigaron, tomando el camino contrario al que había seguido el fugaz centelleo. Un mal presentimiento sacudió a la joven, pero la calma parecía que seguía inalterable. En apariencia.

-¿Pasa algo?

Antes que pudiera responder, la cadena dio una sacudida, zarandeándolos como un péndulo gigantesco. Los dos chicos se aferraron con fuerza mientras contemplaban aterrados como la cuerda, después de un débil temblor, se desplomaba.

La marca de unas garras monstruosas relucían en una de las batas que componía la cadena, sesgada ahora por la mitad, cortando el vínculo que les unía a sus compañeros.

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12 comentarios en “15 (Cenizas) 『Hija del humo』

  1. ¡Que asco de Demonio! Seguro que ha sido él el que se ha cargado la improvisada cuerda. ¡A la guillotina!
    El chaval pobre, que intenta ser amable con sus bromas, pero Diecisiete pasa de él (al menos exteriormente).
    Ya falta poco O_O No sé para qué pero presiento que en cuanto Diecisiete pise el Imperio del Polvo se empezarán a entender las cosas.
    PD. Perdona por ser un comentario corto. Leí el capítulo a la 1 de la mañana porque una tormenta eléctrica no me dejaba dormir (para el colmo la noche en que acaban mis vacaciones T,T).

    • El Demonio es… particular XD
      No sabe como actuar; lleva mucho tiempo sola y está en una situación bastante… atípica.

      Tranquila, no pasa. ¡Espero verte pronto en otros!

  2. Holis Bruja del teatro *-*
    Me ha encantado lo que has dicho sobre el reloj de diecisiete *-*
    Por cierto, chiste malo, chiste malo XD
    Y me ha encantado esta parte:
    No se copia XD

    Bueno, eso de los ojos de diecisiete, que eran frágiles y tenian tristeza y ajhdshwqdidqdiodb *-*

    • ¡¡Cuanto tiempo sin verte por aquí!!

      Tengo una predilección insana por los relojes, de ahí que me explaye un poquito con ellos ^^”
      Penoso, pero necesario ^3^

  3. ”No todos estarán vivos al final de la historia.”
    Algo me dice que no le tenga cariño a Catorce por haber sido capaz de hablar con Diecisiete.
    Algo me dice que si le cojo cariño probablemente acabe muriendo.
    Así no bruja mala, no se juega con el cariño que se les coge a los personajes.
    *Llora*

    • Que rápido se propagan los rumores… Bueno, no prometo nada, tendréis que descubrirlo vosotros 😉
      Que poca fe tienes conmigo…XD

      Nos vemos en el siguiente

  4. Venga, toca mi ronda de comentarios xD
    El ambiente tan místico me encanta, aunque huela a rayos XD Es como bruma, misterio, incertidumbre… ❤
    Catorce me cae bien XD Es un guasón. Pobre Trece, espero que logren encontrarlo.

    ¿Y cómo que no todos van a estar vivos al final de la historia? Yo te mato, bruji e^e.

    • Pensé que te gustaban los rayos XD
      Todas ellas y mucho más~

      Es majo. Aunque un pesado con las bromitas XD

      Es una respuesta con truco 😉

  5. Mmmm rica rica niebla…que sabe a rayos….
    Creo que voy a empezar a llamar a mis compañeros por números…parece mas sencillo XD
    Vale…por una vez que esta en plan “amigo” con alguien(dada la situación) ahora la cosa va a empeorar…
    Tengo ganas del siguiente :3

    • Y lo es, hasta que te encuentras a tres chicas idénticas… o cuando te das cuenta que somos sesenta en clase XD
      Los problemas son muy oportunistas… Muy encantadores ellos.

      ¡Nos vemos en el siguiente!

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