16 (Cenizas) 『Hija del humo』

Y para acabar la semana, un fragmento más de las desventuras de nuestros estudiantes de Farmacia favoritos~ (Creo que con este ya se desvela la mecánica y el truco de los capítulos 😉 …además de la visita de los protagonistas de Muerte~)

Me han comentado que el capítulo es muy lioso con los numéricos nombres de los personajes, por lo que recomiendo tener el primero a mano para evitar confusiones ^^”

¡¡Espero que os guste!!

                Diecisiete escudriñó el guion de la práctica con una mueca de disgusto. Cegada por la decepción había terminado rindiéndose ante su timidez y el pesimismo, recluyéndose en su rincón. Estaba cansada de tender una mano a la espera que alguien se dignara a prestarle atención a su gesto implorante en vez de pisotearlo.

“Me equivoqué al pensar que ésta vez sería todo diferente”, la chica desvió su mirada hacia la pareja que se sentaba a su lado. A pesar de encontrarse prácticamente pegados a ella, en ningún momento se habían girado hacia ella a pesar de sus intentos por saludarles y entablar algo parecido a una conversación.

“¡Estoy aquí!”, parecían gritar sus ojos, pero era un grito cansado que ya había perdido la esperanza de ser escuchado.

O puede que estés esperando a que lo oiga la persona correcta.

-¿Están todos los sistemas montados?-gritó la profesora, paseándose entre las mesas para escudriñar el montaje de recipientes donde, lentamente, el bicarbonato se iba formando.

Diecisiete no tardó en desviar su atención de sus compañeros a su propio trabajo. Su orgullo herido por el menosprecio no podía evitar engrandecerse por el rumbo que estaba tomando su reacción. Poco a poco, el agua había comenzado a burbujear en el segundo frasco, indicando el buen funcionamiento de un proceso que no se había molestado en estudiar. Pero su auténtico interés no estaba en el primero de los tres “frascos lavadores”, unidos entre ellos por un sistema de tubos, donde el ácido iba goteando lentamente, ni en el segundo con sus burbujas. No. Todo su interés estaba concentrado en el tercero, donde lentamente se iría formando el bicarbonato. Y gracias a su inusitada facilidad para comprender las instrucciones del guion que les habían dado, mezclada con una pizca de experiencia que no sabía dónde ubicar, el suyo parecía el más avanzado de todos los montajes.

“Si el mío, al final, es el mejor de todos… ¿os fijaréis en él o también lo ignoraréis?” La joven cerró los ojos. Más allá de su deseo de escapar de la maldición de la invisibilidad, en el fondo esperaba poder sobresalir en aquella actividad y poder demostrarles a todos que en el fondo no los necesitaba.

Pero no se puede vivir sola, solo fingir que ya no importa.

La profesora se detuvo a medio camino, enmudeciendo. Su rostro se había cubierto por pequeñas arrugas, como si se hubiera dado cuenta que algo fallaba. Para sorpresa de la chica, quien llevaba un buen rato esperando a que llegara su turno para poder conseguir algo de reconocimiento, la mujer dio media vuelta y se encaminó apresuradamente hacia la puerta.

-¡Me he olvidado de una cosa!-profirió atropelladamente antes de salir del laboratorio.- Enseguida regreso, mientras tanto, sed muy cuidadosos: no quiero que se vuelva a repetir ningún accidente en mi ausencia.

El  grupo se quedó en silencio, atento a la figura que se reflejaba tras los cristales traslúcidos. Una vez que se escuchó el chasquido que indicaba que la puerta se había cerrado con llave, la sombra de la profesora desapareció. Todos ellos se quedaron en silencio a la espera que el sonido de sus pasos también se desvaneciera. Un silencio colectivo que Tres rompió, poniendo las piernas en el taburete mientras sacaba el cargador del móvil de su mochila.

-Qué mal rollo.-murmuró, más atenta a la pantalla del cacharro que a sus palabras.- ¿Os imagináis que pasa algo?

-Siempre nos queda la salida de emergencia.-bromeó Trece haciendo un ademán hacia la otra punta de la habitación. Por la puerta, abierta para ventilar un poco la clase y que entrara aire fresco, se podían ver una serie de pasarelas que conectaba varios pisos y niveles de la Universidad, además del extremo simétrico del edificio.

Diecisiete se incorporó de su asiento para acercarse hacia la puerta. Una débil ráfaga de viento la zarandeó, pero ella no dio muestras de sentirla. Su mirada estaba perdida en los jardines del campus, donde había algún que otro grupo de estudiantes remolones; en las casas que rodeaban a la Universidad: en el cielo, de un doloroso color azul, vivo y alegre en contraste a su ánimo y en el otro brazo del edificio en forma de U. Por lo que podía ver, ahí había otro laboratorio con otra clase en otra actividad.

¿También habría alguna chica que por mucho que lo intentara siempre pasaría desapercibida?

Con un suspiro pesimista, la joven se apoyó en el marco de la puerta, logrando que esta se zarandeara.

-Bueno…-rio otro de los chicos, secundando las bromas que habían comenzado a surgir.- Si tarda mucho más ya sabemos dónde podemos ponernos a fumar…

-No es cosa de broma.

Una voz se hizo paso entre las risas. Una voz seria y tranquila, pero teñida ligeramente por el desdén de la despreocupación de sus compañeros. Desdén que también se reflejaba en sus ojos, claros e impenetrables, como una acuarela deslucida: Dieciséis, la joven de rasgos exóticos finalmente había roto su silencio.

-Conozco a unos chicos a los que les calló sosa en los ojos.-comenzó con la habilidad y suspense de quien cuenta un relato de terror.-Y luego está el accidente…

-¡Es verdad!-exclamó Tres, levantando la mirada del móvil.-La semana pasada, un trabajador se cayó del techo… Creo que tenía que arreglar algo o limpiar la azotea o algo parecido…-la joven se encogió de hombros.- ¡A lo que iba! Parece ser que el cable que le sujetaba se rompió y se precipitó al vacío…

Un escalofrió  general les sacudió. El morbo de conocer el desenlace había acabado por captar toda la atención, tal y como la chica pudo apreciar, quien dejó su pasotismo a un lado para terminar el relato con una mirada lúgubre.

-…y se mató.

Sus amiguitas contuvieron un grito de la sorpresa, a pesar de conocer de antemano el final de la leyenda.

-Joder…-murmuró uno de los chicos, cruzándose de brazos.- Que putada.

-Y eso no es todo.-Tres esbozó una sonrisa, alzando las manos hacia el techo.-Según me han dicho, Paolo Calomarde murió hace una semana justo encima de nuestra clase. Mis amigas de la otra clase también estaban haciendo esta práctica cuando sucedió todo… Qué casualidad, ¿verdad?

Diecisiete bufó por lo bajo, molesta por la manera en la que trataba a la muerte. La frivolidad del rumor, la teatralidad de sus gestos… todo ello solo servía para convertir en farsa una siniestra verdad.

“Aunque es cierto, el peligro está en todas partes. Ellos lo saben, por eso le ponen una más cara sonriente, para que dé menos miedo”

Por un instante, una imagen cruzó por la mente de la joven: la puerta de emergencia cerrándose bruscamente. La huella de una mano en sus cristales, marca desesperada de alguien que intentaba salir y no podía.

Y un sofocante olor a humo que poco a poco lo iba nublando todo.

Mareada, la chica cerró los ojos, pero aquel súbito malestar no desapareció. Era como si algo estuviera tirando de ella, llamándola desesperadamente con una voz imaginaria. Solo que no era la llamada que había estado esperando, sino como si una mano gigante hubiera agarrado sus tripas y estuviera tirando de ellas, retorciéndolas y estrujándolas, intentando arrastrarla hacia el dueño de aquella voz impaciente y caprichosa.

Conteniendo un jadeo, la joven se aferró a la puerta al notar como sus piernas cedían, derrumbándola. Por el rabillo de su mirada pudo apreciar que no era la única que se estaba comportando de manera extraña: la incomodidad y el malestar estaba grabado en todos sus rostros, que entre sorprendidos y asustados, lo contemplaban todo sin saber qué estaba sucediendo.

Bien…

Y esta vez Diecisiete sí pudo escucharla con claridad: una voz fría, escalofriante y cruel. Una voz monstruosa, propia de un ser entre bestial e irreal. Aterrada, la joven miró a su alrededor, intentando dar con el origen de aquella voz, un gesto inútil, porque el eco que resonaba, arrastrando esa única palabra, estaba dentro de su cabeza.

Que comience la función: corazones latentes y seres olvidados, palabras muertas como su princesa… Espero que el espectáculo sea de tu agrado, Maga de los que No Tienen Voz.

Una ráfaga de aire sacudió a la chica con fuerza, alborotando papeles y volcando cacharros, pero ella se mantuvo indiferente. En ese momento solo podía pensar en la angustia que la recorría, junto a un extraño ramalazo de calor. Era como si algo dentro de ella hubiera despertado, devolviéndole un tesoro perdido. Pero todavía faltaba una última pieza.

La puerta, instigada por el viento, se cerró. Sorprendida por el portazo, una de las chicas, Ocho, dio un brinco, derribando su sistema de montaje. En el mismo instante que el cristal se partía, cubriendo el suelo de los diferentes líquidos, el laboratorio se sumió en penumbras y en un silencio roto por el latir de unos corazones asustados.

Diecisiete alzó la mirada. El dolor se había atenuado, pero todavía seguía ahí, esperando un descuido para arrastrarla nuevamente al suplicio. Mezclado con él se encontraba aquel calor que, sin quererlo, le dio las fuerzas suficientes para levantarse e intentar encender alguna luz.

Aunque solo logró un chillido.

-¡Que susto me has dado!-protestó una chica. La leve claridad que las tinieblas dejaban mostró el rostro asustado de Tres.-No te había visto…

-Perdón…-susurró casi imperceptiblemente, turbada por la mirada furibunda que le habían dedicado.- Parece que las luces no van.-añadió, con un poco más de fuerza, al ver que nada pasaba por mucho que accionara los interruptores.

Pero sus palabras se perdieron en el coro de gritos angustiados. Nadie intentó prestar atención a su sensatez, solo en formular preguntas cuyas respuestas ninguno de ellos podía dar. Cansada, Diecisiete intentó distinguir alguna anormalidad en aquel escenario, antaño familiar, pero parecía que hasta el cielo se había apagado. Por las ventanas ya no se reflejaba la luz pálida de la tarde, sino un halo espectral, turbio y oscuro, que solamente lograba multiplicar las sombras confusas que les rodeaban.

-Voy a intentar abrir la puerta.-la voz de Trece, asustada como todos, pero algo más calmada, se superpuso a las demás, logrando atraer la atención.

El chico, con cuidado para no tropezar con ninguno de sus compañeros, se fue desplazando lentamente hacia la salida de emergencia. Y aunque por un momento parecía que estaría encerrada, se abrió con una inusitada facilidad.

-¿Qué demonios…?

Una niebla oscura y densa había cubierto el paisaje. Brumas inconsistentes, de giros extraños y caprichosos, pinceladas de gris… Ya no quedaba nada del mundo que ellos recordaban, todo había sido tragado por aquella niebla que amenazaba con hacerles desaparecer a ellos también.

-Cuidado…-susurró Diecisiete, rememorando aquella voz siniestra.

Trece extendió su mano hacia las brumas. Jirones de humo y nubes serpentearon juguetonamente por sus dedos, como si de culebrillas de vapor se tratasen.

-Qué curioso…-murmuró el chico, olvidando su miedo.- Es como si estuviera viva…

Bajo la atenta mirada de sus compañeros, el joven hundió el brazo entero en la niebla, obteniendo más de un grito de sorpresa y pavor.

-No pasa nada, es como si fuera merengue o una piscina de algodón.-explicó, sacándolo repetidas veces para dar fe a sus palabras.

Confiado, Trece se animó a dar un paso adentro de lo desconocido. Su sonrisa pronto desapareció cuando todo su cuerpo se precipitó en aquella niebla extraña, siguiendo los designios desconocidos de un ser tan oscuro como el humo que años antes les había sentenciado.

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12 comentarios en “16 (Cenizas) 『Hija del humo』

  1. Tengo la sensación deque terminare de leer esta historia y empezaré a replantearme lo de entrar en biología el año que viene XD (?
    Es curioso pero te imagino en clase haciendo la misma práctica mientras te iluminabas. Eso que dicen que la musa viene en el peor momento.
    Entre las sombras del otro día y la mano desesperada en la salida de emergencia ya son dos escenas que quiero plasmar en papel. Ya veremos en cuanto termine mi cosplay y tenga tiempo para cambiar el coser por el dibujar.

    • Bueno, desde mi experiencia te aseguro que las ciencias son muy interesantes e inspiradoras.
      Pues me “iluminé” al llegar a clase después de esa práctica. Yo no tuve ni niebla ni terremotos, pero sí un poco de soledad que se fue trasformando en Diecisiete.
      ¡Cruzaré los dedos para que sea pronto y pueda ver tus dibujos!

  2. Con el primer capitulo para los personajes ha sido fácil seguir la lectura sabiendo quién es quién. Asi que diecisiete también puede escuchar a esos seres…a todos nos pueden asustar esas historias, rumores o leyendas sobre la muerte y más si ha ocurrido algún accidente cerca de donde nos hallamos y, aún así, nos gusta escucharlas…bueno, ahora están en el mundo de las brumas y del olvido…

    • Otro tanto para mi hermana ^^”
      Unas leyendas muy inquietantes dada la situación en la que se encuentran. Quizás en ella se haya la respuesta al lío en el que han acabado 😉

      Nos vemos en el mundo de las brumas y el olvido~

  3. Uy.
    ¿¡CÓMO ES QUE MANEJAS EL SUSPENSE TAN BIEN, BRUJA DE TINIEBLAS!?
    ES QUE TE QUEDA TÓ PRESIOSO Y YO NO PUEDO DEJÁ’ DE LEÉ’.
    -La Bruja la amarra a una silla y le pega para que escriba bien-
    Entonces, retomemos:
    Razón tenía tu hermana con lo del capítulo 1, me guié mucho mejor. :3 Agradécele de mi parte, si no me hubiese perdido(?)
    Bueno, el suspense se te da de miedo. -Ba Dum Tss- -Nadie se ríe-
    Éste no es mi día.
    Me preguntaba si, ya que tengo que leer por compromiso propio toda la saga de LCdT, ¿me podrías decir las historias que tienen suspense y eso? después las de comedia. :333
    :::::::AHORA SÍ::::::
    Bueno… no tengo mucho que comentarte.
    -Le tiran sillas, cae al suelo y la patean- xAx
    ¿Pero y si te digo que me encantó cuando la niebla se tragó a Trece?
    ES QUE FUE GENIAL. <3<3<3<3<3<3<3<3<3<3<3<3
    -Se convierte en rata y se va por las alcantarillas-

    • ¡¡PORQUE AMO EL SUSPENSE!! *//0//* (Con las escenas amorosas…ya no tanto…¬¬”)
      Se lo diré, aunque se habrá marcado un tanto ella solita al ver como lo todos habéis comprendido mejor gracias a su sugerencia X”D
      De LCdT tienen suspense No tengas miedo a la oscuridad, indudablemente, y un poco, Magi Magician Lunacy, Las Dos Lunas, Black Joker y El Secreto del Teatro (Casi todas, vamos. Me encanta el suspense U.U”) Bueno, y Obsesión también es de suspense 😉
      Me alegra que te gustase XD

      ¡¡Un besazo!! Nos vemos en el siguiente ^^

  4. Interesante… la niebla se comió a Trece.(?)
    No fue tan lioso de saber de los personajes con el capi 1 al lado.
    Esta interesante, ¿Quien será el próximo al que se coma la niebla?
    Si es que se los come…

    • Quizás le faltaría un poco de condimento para acompañar a Trece.
      Los consejos de mi hermana son útiles cuando se lo propone ^^’

      Bueno, en el siguiente se sabrá~

      ¡¡Nos vemos!!

  5. oAo Pues se está poniendo muy interesante. Malvada, me vas a matar de intriga a este paso. Me encantan esas historias en las que no se revela una trama clara desde el principio y te dejan con esta sensación de ir dando palos a ciegas en todas las pesquisas ❤

    • ¿Qué esperabas? ^3^ Las historias convencionales no van conmigo.
      Me alegra que te esté gustando =w=

      ¡¡Un besazo!!

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