El crimen perfecto: Solución (Ana María)

 

eCPcabecera

Con un estrepitoso chasquido, una pantalla, sujeta por un par de soportes articulados, emergió de detrás de su trono. En ella, imágenes de nuestros rostros se superponían uno tras otro a una velocidad de vértigo. Y en medio de aquella vorágine de miradas asustadas y desconfiadas, se escondía un asesino.

                Una asesina.

                Mi corazón dio un vuelco cuando, finalmente, la velocidad de las fotografías comenzó a disminuir.

                Josua… José Manual… Inma… Marta… Ecel… Ana María… Begoña…

                Al final, perduró el de Ana María.

                ―¿Qué? ―balbuceó la muchacha, escupiendo casi la palabra.

                Cerré los ojos, dispuesta a saborear su derrota como la más placentera de las victorias.

He ganado. Había ganado. Poco importaba que una estridente alarma reafirmara su inocencia, condenando a los perdedores. Era mi culpable la que había sido elegida, era mi teoría la que se había impuesto sobre los demás. Les había aplastado, por fin lo había logrado. Ya no era la cansina Salima con sus tonterías de detective, aquella a la que nadie se tomaba en serio.

                Era más que una detective…

                ―Nos hemos olvidado de un pequeño detalle ―no necesité alzar las pestañas para saber que era Ecel el que hablaba. A pesar que la muerte estaba más cerca que nunca, cobrando una realidad que no ninguno de ellos estaba preparado para asumir, él seguía en calma, quizás un poco irritado por haber fracasado―. Detalles. La verdad está en esos pequeños detalles que a veces pasamos por alto, oculta en las esquinas, escondida en las palabras. Nuestra ceguera es tan grande que a veces es inevitable que no nos fijemos en ellos, y esa ha sido la causa de nuestra derrota.

                Sonreí. La calma en la que había terminado por sumirme era tan grande que hasta mi odio hacia el chico parecía haberse adormecido. Que dijera lo que quisiera, que continuara con el juego en el poco tiempo que le quedaba. Había perdido. Habían perdido. El asesino no ha sido descubierto, por lo que los inocentes deben morir.

                No he sido descubierta, por lo que tenéis que morir.

                ―Así que… ―continuó, tenaz e incansable, demasiado orgulloso como para asumir su derrota―. Dinos, Salima, ¿por qué no has dejado de llamar “arma de crimen” a unos insignificantes cristales?

                Ya no hace falta fingir. Ya no tengo que esconderme tras mentiras y engaños. Ahora soy yo, solo yo, la que se queda en pie. Por fin… por fin he ganado.

                Abrí los ojos. Todas sus miradas pendían de mí, asustadas, decepcionadas, traicionadas. No podían creerlo, no querían creerlo, pero, ¿qué más daba? Al fin y al cabo, no éramos más que un grupo de desconocidos atrapados por unas reglas asesinas, por lo que no le debo lealtad a nadie, solo a mí misma.

                No pude contenerme más. Mi paz se corrompió, fragmentándose en una risa histérica, amarga, que pugnaba por salir desde lo más profundo de mí ser, desde mi oscuridad más tenebrosa y retorcida.

                ―¡He ganado! ―me reí, echando la cabeza hacia atrás. Las imágenes del asesinato, de MI crimen perfecto pasaron velozmente, mezclando el pasado y el presente.

Mal ganar W

                Mi plan, esbozado rápidamente al conocer los designios del juego, los miedos, los problemas… Todo había acabado por salir a la perfección, a pesar de las peligrosas consecuencias si fallaba. Pero me arriesgué y lo logré.

                ―¡HE GANADO! ―repetí, a medio camino entre un grito de júbilo y rabia, todavía con las incesantes carcajadas desquiciadas luchando por escapar, por darse a conocer y que todos ellos comprendieran hasta qué punto habían sido engañados.

                Soy la autora del crimen perfecto, aquella a la que nunca hubieran descubierto. Y aunque Ecel hubiera hablado antes, dando con aquel pequeño desliz, no se han acercado ni remotamente a la magnificencia de mi trampa, atrapados como estaban en mi juego y las pistas falsas.

                Intenté calmarme, controlar la risa histérica, pero mi cuerpo se negaba a obedecer, como si flotara en las nubes de la victoria; lejos, muy lejos de todo lo que me rodea; alto, mucho más alto que ellos.

                ―Salima Poirot… No ―Ecel negó con la cabeza, corrigiéndose―. Mi pequeña asesina, como detective has perdido.

                ―¡HE GANADO! ¡HE GANADO! ¡HE GANADO!…

                Me encogí, aferrándome a la barandilla. Grité, acallándolos, repitiendo sin cesar aquella frase como una oración. No quería mirar, no podía mirar, porque si abría los ojos me volvería a encontrar con los de Ecel, puros e incorruptibles, incapaces de asumir mi victoria.

                Continué echa un ovillo mientras nuevos gritos se unían a los míos, solo que estos eran de pavor y desesperación, propios de aquellos a los que la muerte ha terminado por alcanzar. Todo tembló, pero me mantuve en mi ceguera.

                Unos brazos seguros, libres de la locura que parecía haber estallado en la sala, me abrazaron por la espalda, segundos antes que todo terminara de una vez por todas.

                ―¿Te sientes feliz de haber ganado? ―me susurró, antes de soltarme.

                La voz de Ecel se elevó sobre el coro de chillidos, como un eco de cordura que se repitió una y otra vez, o por lo menos yo así lo escuché en mi cabeza. Y aun cuando todo terminó, y los gritos y temblores desaparecieron, a pesar que Birko, con su irritante voz de muñeca artificial, insistía en decirme que ya había terminado todo, que podía recoger mi premio, sus palabras seguían ahí, flotando.

La única luz que tenía derecho a brillar en la negrura que me rodeaba.

Soy Salima y de mayor quiero ser detective. Es mi sueño, por el que siempre he luchado. Los otros niños nunca me han comprendido, llamándolo raro, pero, ¿qué pueden saber ellos, que solo quieren jugar a futbol o ser como sus papás? Es mi sueño, lo que siempre he deseado. Aunque los profesores piensan que es una manía infantil y que algún día se me pasará. Aunque mis padres se ríen, creyendo que bromeo.

Es mi sueño, yo quiero ser como Sherlock Holmes, Hércules Poirot, Tintin… Quiero descubrir a los delincuentes, desentrañar las pistas, desvelar la verdad.

Pero la verdad en la realidad nunca es como los libros. En ellos es fácil descubrir al culpable y la justicia siempre logra condenarle, tiempo al tiempo. En la vida real pocas veces es así. Los auténticos criminales eluden las normas, los misterios se quedan sin resolver. Ley y justicia se han convertido en dos palabras vanas y vacías.

Es mi sueño, pero nadie confía en la niña metomentodo, la que está atenta a todo lo que ocurre, la que siempre descubre quien copia en los exámenes y desvela los trucos y trampas.

                Es mi sueño, y quiero cumplirlo aunque esté sola y nadie me respalde.

                Es mi sueño, pero según pasa el tiempo, mis valores se tergiversan. Los auténticos criminales son libres y están llenos de poder. Mientras que los que luchamos por defender la verdad somos unos parias. Solos. Abandonados. Ignorados.

                Es mi sueño.

                He ganado.

                Es mi sueño.

                He ganado.

                Es mi sueño.

                He ganado.

Es mi sueño, pero, ¿por qué nadie me comprende?

Al final, todo detective acaba siendo tentado por el crimen perfecto.

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10 comentarios en “El crimen perfecto: Solución (Ana María)

  1. Tristemente hermoso! Y.Y
    Este final me recuerda que yo ayudé a mandarlos a la hoguera eligiendo al culpable incorrecto xDDD
    En fin, sigo diciendo que al menos me di cuenta que faltaba la “jeringuilla” y que eso podría explicar los cristales transparentes así como también la falta de etiqueta! >=O jaja xD

    Saludos!

  2. ¬¬ Te odio brujita XDD

    Ala que fuerte, me siento super askr xDD No me gusta perder jajajajja
    Muy buen Mini relato, la verdad que el vilo con el que me tenias me ha encantado y quiero mas como estos *^*
    Salima, quien lo iba a decir que la pobre estaba mas loca que yo que se que xDD y pobre Ecel, a mi me ha caído bien xD
    asfasas de verdad, Muy muy bueno y si Myn lo dice es porque tiene que ser verdad xD Okno, pero algo de razón tiene jajajaja
    El dibujo esta super chulo *^* quiero uno así xDD okno pero esta muy currado

    • Yo también te quiero~

      Me alegra que te haya gustado, pero no creas, Salima tiene peor perder. Algún día colgaré la versión alternativa del dibujo XD
      ¿Y quién no está loco?
      Ecel es una cosita remonísima, por algo es creación de mi Chuchi.

      ¡¡Un besazo, mynecita!!

  3. …. o_o
    Y me agradaba para hacerlo peor ;3;
    Ya no se si quiera dibujarla mas >_<
    … Bah, yo la acepto tal y como es.
    Aunque… su cara de psicótica no me deja indiferente.

    P.D: ¡Si lo eres Dalila! ¡Porque no nos dejas ver yaoi! (?)

    • Esa es su cara de “Mal ganar”, algún día colgaré la de “Mal perder”, que también es muy graciosa.
      A los personajes hay que valorarles independientemente de sus defectillos ^3^

      O no… 😉

      ¡Un besazo!

  4. Creo que como en otros relatos mi primer pensamiento fue un WTF??!! al que le siguio la calma y la curiosidad por saber como lo habia hecho. Luego los argumentos comenzaron a cobrar sentido. Te has superado con este mini relato Bruja. Me encanto!

    • Muchas gracias *///^///*
      Para el final de la historia me interesaba mostrar más los pensamientos de Salima que la intriga del culpable…*w*

      ¡Un besazo!

  5. Jum uwu
    acerté uwu aunque no me sorprende uwu lo sabía desde el principio *w*
    YAYYYYY!!! asadfsafsafsafasdasfsaf Sí! >O</
    Me encantó, en serio. Me mantuviste en vilo todos estos días, y especialmente toda la tarde. Estuve actualizando como posesa -.- asafasdfasdf *^* pero todo salió bien.
    Así que al final fue una jeringa… De todas formas creí que las jeringas eran de plástico, desechables x_x
    Pero lo importante es que adiviné al culpable xDu
    Es muy triste, el final ._. todos perdieron ;n;
    Bueno, en fin. Gracias por hacer algo tan divertido (si esa es la palabra o.o)

    • Puedes anotarte un punto de Gran Detective XD
      Me alegra que te haya gustado y haber podido mantenerte en suspense a pesar que adivinaste al culpable *w*
      Tampoco soy una experta en el tema, pero tenía que guardarme algún as en la manga.

      ¡Me alegra que te haya gustado! Y gracias a tí por participar 😉

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